viernes, 14 de agosto de 2020

FCB: Atrás quedaron los días del sextete

La temporada 2009-10 no pudo empezar mejor. Los blaugranas de Guardiola conquistaban la Super Copa de España, la Super Copa de Europa, el Mundial de Clubes y La Liga, (con 7 titulos consecutivos), algo que ningún otro club del mundo en más de 150 años de historia ha conseguido y que muy difícil será que lo consigan.
A diez años de aquellas glorias, el contundente -y vergonzoso- marcador patrocinado hoy en los cuartos de final en la Champions League por esa aplanadora llamada Bayern München, no sólo debe considerarse como un punto de inflexión en el desempeño del FC Barcelona, sino que es el resultado categórico de lo evidente. Si bien ambos equipos han sufrido cambios de director técnico, Setién pretende que el equipo tenga el juego de Cruyff sin entender que la edad es un factor que repercute, lo que denota que no hay una cohesión en el trabajo colectivo; por el contrario, está visto que los de Flick han entendido a la perfección qué es lo que el técnico pretende y ello se refleja en su técnica.
Pero esta situación no tiene tanto que ver con el rival, sino que lo ocurrido hoy en Lisboa tiene que asumirse como un parteaguas en la carrera del equipo español. Desde el 2017, la trayectoria culé en la Champions ha sido un declive estrepitoso: la Juve los goleó, Roma los remontó, el Liver los remontó (teniendo una ventaja desde el partido de ida, lo que hizo esto una decepción mayor), y hoy, bueno, el Bayern les pasó por encima con tal facilidad que los hacía ver cual novatos. Esta decadencia es clara en todas las competiciones de la presente temporada. El club perdió la Supercopa de España en el primer partido; también se perdió la Copa del Rey en cuartos de final (siendo que los blaugranas encabezan el torneo con 30 títulos); y a pesar de que iban líderes, también perdieron la Liga (que polémica o no, no quita que el desempeño de los catalanes fue menguando en cada jornada). Ya venían de un cierre deplorable de temporada, así que en estos cuartos de final para la Liga de Campeones hoy pasó lo que tenía que pasar: el FC Barcelona lo perdió todo en el 2020.
Este resultado se suma a la lista de goleadas recibidas por los culés, siendo ésta una de las peores en torneos internacionales. Con ella basta y sobra para que nadie recuerde la temporada ni la decadencia que el equipo ha venido padeciendo desde hace ya varios años. Como dato, desde 1946 no recibía una goleada similar. Una despedida lamentable, una derrota humillante, ni siquiera comparada con la campaña anterior en Anfield (cuando menos en esa ocasión los culés habían anotado 3 goles a su favor). Este es un tropiezo histórico que expone una realidad brutal: los serios problemas en Cataluña.
Si bien desde la campaña 2007-08 los blaugranas no terminaban sin títulos, ni siquiera el triplete de hace 5 años logra encubrir lo fallido de la fórmula dentro del club, no solo en lo futbolístico sino en lo táctico y en lo institucional. Fichajes multimillonarios que no hacen sentido, que no acaban de encajar en la dinámica del juego en bloque (tal es el caso de un De Jong que no luce como lo hacía en el Ajax), una Masía totalmente borrada (salvo algunos esperanzadores destellos como Ansu Fati y Ricky Puig), jugadores estrella que ya no proponen, decisiones directivas sumamente cuestionables que indican el nulo respaldo de la directiva a la institución; todos factores que denotan de forma palpable que no hay ideas, no hay un proyecto colectivo, no hay una estructura definida. Entrenadores que no han estado a la altura: no puedes permitirte 4 goles en los primeros 30 minutos de juego, ni mucho menos un marcador final de ocho goles en contra. Setién, como técnico, absolutamente pusilánime, no hubo ninguna reacción ante la contingencia. Esto es notoriamente el fin de una era.
Más allá del resultado de este partido, que es tan sólo la punta del iceberg, hoy el mundo corrobora que el FC Barcelona necesita reinventarse con urgencia. Rearmar el plantel, creer más en la cantera para forjarla como solían hacerlo, invertir en fichajes funcionales de forma inteligente, plasmar cambios estructuralmente, y sobre todo, trabajar en la mentalidad de todos los que conforman al club. No basta culpar al equipo, sino que la institución asuma su responsabilidad. Todos son responsables de esta hecatombe. Los jugadores, sí, que mostraron una apatía proporcional al número de goles en su contra. Pero también la directiva, tanto técnica como en presidencia, que se queda impasible ante lo que se ha venido gestando desde tanto tiempo atrás. No importa que tengas a uno de los mejores futbolistas de la época, la mejor generación de canteranos ya se fue, y las inversiones en jugadores no generan impacto alguno. ¡Qué lejos están aquellos días de la entrega de Puyol, de los amarres de Iniesta, del tiki taka de Guardiola, del resurgir del equipo con Rijkaard... de ese equipo que conquistó al mundo con el joga bonito de Dinho!

La decepción duele, pero solo se da cuando esperas algo. Que a los hinchas nos hubiera gustado una sorpresa, seguro que sí, pero al menos yo no la estaba esperando. No con estos antecedentes, y eso es aún más lamentable. Y sí, como fanática del soccer, sí me gustó el partido, porque aunque la derrota de mi equipo ante un arrollador Bayern München era algo totalmente predecible desde que se dieron a conocer las llaves, ver el juego de los alemanes es algo majestuoso; el despliegue de técnicas, la garra por pelear cada balón, el talento que hace lucir al juego, eso es lo que hace que yo ame este deporte. Continuaré disfrutando a los merecedores del campeonato, y ni hablar, a los seguidores de ese club que tuvo momentos gloriosos no nos queda más que esperar que los cambios se den y se den pronto, por el bien de la institución. ⚽️

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