Alabado sea nuestro señor!
El mismo que de las alturas bajó (al nivel del mar), para ser el redentor de nuestras ateas, budistas y taoístas almas en desgracia, viciosas de vegetales y perdidas en las tinieblas del mal!
Existe! Yo lo ví! Aleluya, aleluya!
¿El yin y el yang? Oh pecadora, viví en el error.
La doctrina que ahora predico basa nuestras creencias en que nuestro salvador regresará, y traerá con él la verdad escrita (esperemos no la pierda), el pan (o al menos el royal) y la Gloria (en barra, sin sal).
Y si nuestro único sacrifico debe ser el cincuentezmo, qué diablos, mientras vivamos con la promesa eterna de que algún día hemos de ver la luz (del horno, con un pastel de elote en él).
Jejeje, qué mensa no?
Saluditos Sporch!
viernes, 31 de agosto de 2007
lunes, 20 de agosto de 2007
Y el cielo llovía
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
