lunes, 24 de octubre de 2005

Caer y levantarse

La tempestad deja cosas buenas y cosas malas, sin duda. Aunque después de la tempestad, viene la calma. O eso dicen.
El caso es que estas imágenes son dignas de compartir, y enfatizo que la nave de esta idea era tripulada por mi brother, el capitán Harlow.
Ahí queda, para la posteridad.

lunes, 3 de octubre de 2005

Why

...Let's go down to the water's edge
and we can cast away those doubts
Some things are better left unsaid
but they still turn me inside out

Turning inside out
turning inside out
Tell me
why
Tell me
why...

Sé que te gusta mucho esa canción*, así que hoy la canto para ti.
Felicidades hermana.

*No la pongo completa porque también sé que te pone triste... ya no estés triste...

sábado, 10 de septiembre de 2005

Recibir noticias tuyas

Hoy espero recibir noticias tuyas. No es que hayamos quedado, la verdad, pero eso me gustaría porque más que buscarte quiero ya encontrarte. A lo mejor espero demasiado, lo sé. Pero no es mucho pedir, no busco una llamada o una carta, ya ni siquiera busco una señal que te evoque. En realidad no sé ni lo que busco. Tal vez no busco nada que no sea más vida en la que sigas existiendo tú. Sigo mostrando un poco de fe, y espero recibir noticias tuyas porque eso es todo lo que puedo hacer.
Lo más probable es que no las obtenga, porque soy mala y a las personas malas se las lleva el carajo. Soy mala, y lo digo así porque como la semilla que se alimenta de lo prohibido, quiero y no quiero pensarte. Mala porque mi mente planea estrategias para lograr el olvido, mientras anhela el momento de vernos cara a cara para decir todo lo que no hemos dicho. Mala porque al quererte a tí realmente me estoy queriendo a mí y sólo a mí y al placer que siento al escucharte, a la paz que encuentro en la claridad de tu mirada, en donde misteriosamente sucede todo aunque no pase nada. Soy tan mala que nunca estoy tan bien como cuando estoy contigo, pues me veo a mí misma como me ves tú. Sí, soy mala porque soy una persona terrible y escéptica que quizás sólo está a la expectativa de que un día sus piernas no reaccionen más. Soy mala al ser indisciplinada, obsesiva al extremo, neurótica depresiva, hedonista y analítica de la tragedia.
Por eso no creo recibir noticias tuyas. Aún cuando de algún modo puede ser que las merezca porque soy buena. En la bondad aún me quedan ilusiones. Soy buena porque no pretendo olvidar cómo sonreir y sigo siendo alegre como una niña y su calma, como la esperanza de la última oportunidad para hacer que suceda. Soy buena siendo un tanto ingenua al creer en los finales no tan rosas y felices pero sí un poco menos jodidos. Soy buena porque los buenos son aburridos y yo ahora navego en un abrumador mar de tedio. Teóricamente a las personas buenas les va bien, pero creo que no es el caso porque los buenos también son algo tontos y por eso no ven la realidad que les rodea. No entienden la catársis. En mi situación eso es lo único que puedo entender y por eso espero recibir noticias tuyas. A mi alrededor sólo hay intentos y yo no creo en ellos. Mejor voy reclutando los segundos, del más grande al más pequeño -soy maniática del orden-, esperando recibir noticias tuyas que al parecer llegarán al diez para las nunca. Pero el fantasma a mi lado me dice que el polvo que me queda de las estrellas que alguna vez me rodearon es la única redención a mismiedos, y el único vestigio que tengo de aquel cielo; al menos me queda algo, porque no creo recibir noticias tuyas. No hoy.
Y la leyenda continúa mientras al otro lado de mi ventana llueve. ¿Qué estoy haciendo? ¿Se puede soñar estando despierta? Si pudiera recibir noticias tuyas de alguna forma estarías aquí para explicármelo. Pero la eternidad de las emociones me hace entender mucho más, como que la vida es una puta elegante que nos hace favores lindos de vez en vez cobrándolos con todo el lujo que se permite, o como que todo lo me gusta es ilegal, inmoral o engorda, o es adictivo o imposible, como el recibir noticias tuyas. Sigo luchando, comulgo con esos miedos, porque sin ellos no tendría nada ahora, tal vez un par de canciones como mi paraíso y mi infierno, o quizás una infinita desnudez de tí, pero eso ya no importa, nadie lo sabrá porque nadie se acercará a mí. Mucho menos tú, bien lo sé. Y entre los miedos destaca el peor: no me aterra tanto la mortífera ausencia que a veces se apodera de mí, o la distancia entre el hoy que es ayer y el hoy que jamás ha sido. El peor de mis miedos es el saber que pude no haberte conocido nunca, y nunca haber recibido noticias tuyas.
Sin importar que el coincidir haya sido el inicio del final, me vuelvo una despiada ladrona de sueños que se desliza entre el instinto y el recuerdo. Al convertirme en esa psicópata sonrisa me nutro con la savia que corre en las venas de la vida que no tengo. Hierve mi sangre, pausadamente. Entonces se aparece de nuevo el poder de lo incierto, al cual logro vencer con toda la magia de la que soy capaz; una lucha salvaje, como dos cuerpos entrelazados en la obscuridad de la noche, labio a labio, piel a piel, para no olvidarla nunca. Y con esa pasión me cubro, reencarno al amanecer y la experiencia coincide con la nada, con ese espacio tan vacío en el que sigo esperando, aún sin recibir noticias tuyas.

viernes, 2 de septiembre de 2005

Es mejor estar sin ti

He descubierto que lo mejor es estar sin ti. Sí, me encanta. Estar sin ti es excelente, en principio porque cada día que pasa compruebo que sí es posible.
He descubierto que lo mejor es estar sin ti. Es lo mejor porque puedo ser yo sin temor a desagradarte, porque no me ves. Es lo mejor porque puedo hacer miles de cosas para distraerme, para alejar mis pensamientos de ti, o quizás para encontrarte hasta en los más ínfimos detalles.
He descubierto que lo mejor es estar sin ti. Verdaderamente creo que es lo mejor, porque así no estoy nerviosa. Porque puedo planear a la perfección nuestro próximo encuentro, aún sin saber si será en poco o mucho tiempo, o incluso si lo habrá. Es mejor porque te valoro, te critico, te apruebo y te desapruebo. Es mejor porque sé que hay alguien, en algún lugar del mundo, que sin saberlo le da aliento a mi energía para existir, y seguir.
He descubierto que lo mejor es estar sin ti. Es mucho mejor. Porque no hay expectativas que superar, ni reloj que limite nuestra compañía, ni factores de los que dependan nuestras citas. Porque lo que más me duele de verte, es el tener que dejarte después. Así, sin ti, no hay presión, ni silencios incómodos; y además, así al vernos, siempre existirá el pequeño gran detalle: me puedo entregar completa, al 100%, como si fuera la última vez... y es que precisamente así nunca sabremos cuándo efectivamente lo será.
He descubierto que lo mejor es estar sin ti. Así, sin ti. Porque puedo pasearme en mi vieja pijama por toda la casa, sin preocupaciones ni complejos, y aún así, buscando sentirme bella, sentirme bien, ser mejor, superarme, para mí y para nuestra posible próxima vez.
He descubierto que lo mejor es estar sin ti. Lo mejor es estar sin ti, porque experimento de todo: alegrías, tristezas, ilusiones, esperanzas, miedos... Lo mejor es que no te extraño, porque aunque no estés conmigo, estás en mí.
He descubierto que lo mejor es estar sin ti. Sin justificaciones, estar sin ti es mejor. Porque ya que te tuve, no hay más. Porque lo mejor es la trascendencia, y esa ya está ahí. Porque ya sea sexo sin amor o amor sin sexo, veo la realidad y el binomio se conjuga. No te veo, pero te siento. No te escucho, pero te pienso. Y es que al refugiar mi memoria de ti, tratando de olvidarte, descubro que te estoy recordando.
He descubierto que lo mejor es estar sin ti. Porque simplemente es mejor. Así son las cosas, o así se han dado, sin forzar nada, todo ha seguido su curso natural. De no haber sido así, quizás se hubiera alterado el curso de los planetas, o desaparecería la faz de la Tierra, tal vez las guitarras no sonarían igual, o los lesionados necesitarían otro superhéroe.
He descubierto que lo mejor es estar sin ti. Sin ti, pues así es como nacen nuevas formas de ser, de pensar, de sentir. Brotan nuevos secretos, e intimidades que ni yo misma me conocía. Y así también en mí nace día a día una nueva mujer que tal vez en alguna ocasión te des la oportunidad de conocer.
He descubierto que lo mejor es estar sin ti. Porque eres mi detonante. Soy mar en calma que ahoga las revueltas que sus fantasías desatan, hasta que percibo alguna señal tuya. Porque eres la Luna de mi marea: controlo todo lo que llevo guardado hasta el momento en que te apareces de alguna manera, y es entonces cuando me quedo sin voz por tanto llamarte, me quedo sin lágrimas por tanto llorarte, y me quedo sin corazón, porque hace ya un tiempo te lo llevaste.
He descubierto que lo mejor es estar sin ti. Porque así estoy un tiempo conmigo, y es que debo recordarte que me has secuestrado toda, y ahora vivo perdida sin escuchar tus palabras o ver la claridad de tu mirar. Es mejor así, porque puedo dejarte libre, para que otras personas compartan también la dicha de encontrarte. Para que experimentes el que otras bocas recorran tu geografía. Para no ser tan egoísta de sólo quererte para mí. Para que tengas la oportunidad de ocasionalmente recordarme, y si tengo mucha suerte, de que quizás quieras verme alguna vez.
He descubierto que lo mejor es estar sin ti. Porque la distancia puede hacer crecer este fuego que a veces me quema, o igual puede apagarlo. Porque tu presencia, tu sola presencia adormece mis neuronas, me idiotiza, no soy yo, y no me gusta perder el control. Porque es mejor pensar que sí, hay un mundo afuera de ti, y que sería una buena idea vivirlo de vez en vez.
He descubierto que lo mejor es estar sin ti. Porque lo mejor es el reto, la adrenalina. Porque me ha funcionado el desear sin esperar nada a cambio. Porque al verte, la catarsis es tan grande que pierdo la noción espacio-tiempo. Porque el verte, el saberte, es un escape... y huir no es mi estilo.
He descubierto que lo mejor es estar sin ti. Es realmente lo mejor porque me inspiras, porque haces fluir lo mejor de mí, ¿acaso con la ilusión de brindártelo?, no lo sé, pero ese no es el punto. Es mejor porque me basta con saber que existes, aunque no sea a mi lado. Es mejor porque puedo aprender. Puedo desafiarme a mí misma, al destino, a mis temores. Porque igual eres lo primero en que pienso al despertar y lo último en que pienso antes de dormir.
He descubierto que lo mejor es estar sin ti. Porque vivo el incendio de las emociones, el recuento de las memorias, mas no de los recuerdos, porque tú no eres pasado, sino presente continuo. Porque reconozco la ambigüedad del tener y no tener, del creer tener y del querer creer tener, del ignorar si se tiene o no, o si se tiene aunque sea un poco...
He descubierto que lo mejor es estar sin ti. Y es que estar sin ti me hace ver lo positivo de lo negativo. Estar sin ti me hace argumentar buenas razones para seguir así, o tan sólo para poder mantenerme, y además, para creerlas.
He descubierto que lo mejor es estar sin ti. Lo he descubierto al darme cuenta de que me has hecho adicta a ti. Me has vuelto vulnerable. Me has hecho sentir un sutil dolor, una inútil necesidad. Una rabia conmigo misma por caer en un abismo que por igual me emociona con el vértigo como me lastima con el golpe. Un coraje inmenso porque sé que me elevas, pero también sé que mientras más arriba me encuentro, más me duele el caer. Porque el corazón no está donde late sino donde ama, y tú eres mi condena, mi reto.
He descubierto que lo mejor es estar sin ti. Es mucho mejor, pues así no eres un parámetro de medición, ni un patrón a seguir. Porque quisiera poder pensar que hay un futuro por delante en el cual habré superado esta etapa de incertidumbre. Sí, he descubierto que es mejor estar sin ti, porque ya he logrado sufrir la alegría y reír del dolor, al igual que estar consciente de que no estoy plenamente consciente...
He descubierto que lo mejor es estar sin ti. Porque quizás sólo así mi alma y mi espíritu se percaten de que tú no estás aquí. Es mejor así, para que mi energía y mi corazón puedan poco a poco descansar, para que mi ser, efectivamente sea... Porque tú tienes tu vida y yo tengo la mía, y 1 y 1 no son 1, sino 2...
He descubierto que sí, lo mejor es estar sin ti. Y aún así, he descubierto que, lo acepte o no, lo único mejor que estar sin ti sólo podría ser el estar contigo.

sábado, 20 de agosto de 2005

Mañana gris

Mañana triste.
Mañana sin tu compañía.
Otro año va, y lo vivo de esa forma, día tras día sin tí.

Te quiero mucho Andy, siempre será así.

viernes, 8 de julio de 2005

Feliz cumpleaños

COMO SIEMPRE
Mario Benedetti

Aunque hoy cumplas trescientos treinta y seis meses
la matusalénica edad no se te nota
cuando en el instante en que vencen los crueles
entrás a averiguar la alegría del mundo
y mucho menos todavía se te nota
cuando volás gaviotamente sobre las fobias
o desarbolás los nudosos rencores

buena edad para cambiar estatutos y horóscopos
para que tu manantial mane amor sin miseria
para que te enfrentes al espejo que exige
y pienses que estás linda
y estés linda
casi no vale la pena desearte júbilos y lealtades

ya que te van a rodear como ángeles o veleros
es obvio y comprensible
que las manzanas y los jazmines
y los cuidadores de autos y los ciclistas
y las hijas de los villeros
y los cachorros extraviados
y los bichitos de San Antonio
y las cajas de fósforos
te consideren una de los suyos

de modo que desearte un feliz cumpleaños
podría ser tan injusto con tus felices cumpledías
acordate de esta ley de tu vida
si hace algún tiempo fuiste desgraciada
eso también ayuda a que hoy se afirme
tu bienaventuranza
de todos modos para vos no es novedad
que el mundo y yo te queremos de veras
PERO YO SIEMPRE UN POQUITO MÁS QUE EL MUNDO.

sábado, 25 de junio de 2005

La simbiosis inesperada

The panic, the vomit,
God loves his children...”

T. Yorke


Ahí estaba ella, a las 11:42 de la noche de un viernes más, sentada en una mecedora de la sala de su casa. Una lámpara a sus espaldas era lo único que iluminaba el lugar, y la tenue luz era lo único que cubría su cuerpo desnudo. Desnudo de alegrías, de placeres. Desnudo para sentir, lo que fuera, lo que pudiera.

Su mirada se centraba en la nada, su cabeza inclinada levemente hacia la izquierda, con la espalda recargada por completo en el respaldo de la fría mecedora, la pierna derecha apoyada sobre la misma y la pierna izquierda sobre la pequeña mesa de madera que estaba a un costado. Frente a ella, un viejo televisor descompuesto hacía sonar a Radiohead en vivo para Film and Arts.

Ahí estaba ella, divagando bajo un ventilador que hacía mover un par de sus cabellos hasta cubrir su frente. Ahí, siempre bailando con la muerte, a veces amándola, otras tantas odiándola, pero nunca con temor. Desafiándola, seduciéndola. Así, perdida, recordaba cómo de pequeña se pasaba horas recostada en el jardín de la casa de sus padres, viendo las nubes pasar, viendo a la Luna salir; misma Luna que entraba por su ventana noche tras noche, observándola mientras ella descubría la bondad y la maldad, eso a lo que algunos llaman naturaleza humana.

Sentía que el dolor le arrancaba las piernas. Pero al menos sentía algo. Sus demonios danzaban a su alrededor, conspirando el mágico momento, mientras un delgado hilo de humo emergido del cigarro sabor a mentol se escapaba de entre sus dedos. Consumiéndose de a poco, quizás de la misma manera que ella.

Abandonada, sí. Abandonada hasta por ella misma, pero acompañada por su soledad. “Qué es esto?”, se preguntó en silencio al tocar su rostro. Al observar sus dedos, confirmó que algunas lágrimas brotaron de sus ojos color miel, color nostalgia. Pareciera que con su llanto, la voz de Thom Yorke se hiciera más intensa.

Quiso levantarse, y lo hizo sólo para buscar entre sus pertenencias más preciadas aquel revólver. Con la furia de un animal herido, lo tomó entre sus manos y quiso entonces acabar con todos aquellos que le infligieron tal dolor. Sin planear el crimen, cubrió su desnudez con una bata de seda color guinda y salió en búsqueda de la consumación del asesinato perfecto. Uno, o seis, o diez, los que fueran necesarios.

Caminaba, todavía podía caminar, y bajo la lluvia se preguntaba quién carajos era ella para terminar con una vida sólo por cobrar justicia, se preguntaba si tenía el derecho de destruir algo que ella misma no era capaz de crear. Pero tenía muy clara una cosa: no era el momento de dudar, no ahora. Y decidida, dejó como siempre el temor atrás.

Súbitamente, se vio con el cuerpo salpicado de sangre, sangre que se diluía con las gotas de lluvia. Sangre con sabor a su pasado, a su presente y a su futuro. Sangre sutil que se comparaba al grito sordo ahogado durante tantos años. Sangre que brotó al apretar firmemente el gatillo... El olor a hierro acompañó a esa presión fulminante que sólo consiguió abrir viejas heridas, tan profundas como el negro manto de la noche que presenciaba su pesar.

Era una pena tanta frustración. Era cuestión de volver al origen. Y fue entonces cuando descubrió que simplemente era la vida quien se estaba cobrando el derecho de matarla.

domingo, 12 de junio de 2005

Mucha enajenación y nada de vodka

Crónica nocturna desde mi perspectiva

¿Cómo sabes cuándo tus años de fiesta poco a poco han evolucionado, que ya no son lo mismo que antes y que lo que llamabas “diversión” ahora va por otros rumbos? ¿En qué momento llegas al punto en el que ese par de tequilas son superados en mucho por tu deseo de un buen baño tibio, o al menos por una plática un tanto más propositiva que temas tales como el trasero de Lenny Kravitz? Es decir, no he de negar que los encantos del afroamericano llaman mi atención, pero eso ahora no importa, el caso es saber en dónde está el límite de tus alcances en una noche como cualquier otra en esta ciudad.

Iniciaré relatando que el plan de salir la noche de ayer sorpresivamente fue pospuesto para hoy, y de ello me enteré hasta las 8 de la noche, cuando ya ni siquiera lo tenía contemplado. Después de la emboscada telefónica, evidentemente la misión era conseguir mesa, en lo personal me caga salir a lugares congestionados y no tener un espacio libre de empujones, sobre todo ahora que poseo una espalda delicada. Y bueno, mis amigas lo ven más por el lado snob; generalmente nos es fácil conseguirla casi en cualquier lado, aunque en lo personal, la persecución tras una mesa en el antro siempre me parecerá una súplica absurda, siento que el personal de los antros "inn" (?) se dan la importancia de semidioses haciendo que los simples mortales técnicamente rueguen por un lugar en su negocio, como si se tratara de un favor, mi sarcástica mente la traduce en algo así como: “podrían tener la amabilidad de reservarnos un espacio no mayor a 1 mt2 para gastar en él nuestro dinero a su salud?”, de cualquier forma, con todo y nuestros muchos conocidos y tarjetas VIP, sería un milagro si a esta hora –y en sábado!!- lo conseguíamos.

No sé cuántas veces habremos marcado para reservar, pero luego de un número considerable de llamadas sin respuesta, seguíamos en el limbo. El plan está a la deriva hasta que recibo la heroica llamada de mi amiga que salvaría la noche anunciando algo así como: “D!, le marqué a Kramer –(a quién??)- y ya tenemos la mesa donde siempre, pero hay que estar ahí a las 10 ok? Paso por ti”. Al instante, mi juicio procesa 2 puntos: Punto 1: A las 10??? No entiendo porqué carajos tan temprano si siempre nos aguantan la reservación hasta las 11. Quizás hoy lo que buscaban era ver a un grupo de nenas alcoholizadas antes de medianoche. No estaba segura de que lo verían, pero después del melodrama no nos podíamos poner exigentes. Punto 2: “Donde siempre” significa CantaBar, o sea un pequeñísimo antro fresón -o al menos un sitio que pretende serlo- cuya peculiaridad es que cuenta con karaoke, pero sus aires de grandeza lo han vendido como EL AN-TRO; aunque para mí no es más que un kinder peligrosamente pop, cuyo módico cover hace accesible la entrada de cualquier junior que se haya ganado su domingo, o bien, de adultos que buscamos una peda de bajo presupuesto.

En fin, veo el reloj y me percato de la crítica situación. En una hora??!! (Aquí podría enfatizar que el ritual de belleza femenino por lo general se critica por juzgarlo exagerado. Sin embargo, con mis amigas ese juicio no es tan erróneo. Nunca he sabido quién es más vanidosa, si la mujer que se arregla demasiado o la que cree que no lo necesita, pero a mí la verdad eso ni me preocupa tanto, a fin de cuentas yo sólo quiero pasar un buen rato, sin buscar competir con el atractivo de las demás féminas que visten falditititas del tamaño de su cerebro, que la verdad más que fashion parecen de putero). Así que habrá que dejar a un lado la coquetería y encontrar los primeros jeans que se acomoden a mi humor. La temperatura de 39° determina que el complemento perfecto a mi atuendo es esa blusita verde claro, es fresca y la tela se desliza muy bien en mi piel, me gusta cómo se ve. Falda? Ni pensarlo, sé bien al lugar al que voy, siempre nos dan mesa en la zona de arriba; en alguna ocasión descubrí que el llevar falda significaba llamar la atención del sexo masculino ubicado en la planta baja, no sólo por aquello de lucir pierna –sobre todo cuando después de ir a la playa nuestra piel bronceada parece salida de un promocional de aceite de coco-, sino porque están más interesados en estudiar los encajes de cuanta prenda íntima les permita el aire acondicionado. Es cagado, pero paso.

Honestamente, hubiera preferido ir a aquel bar en el que las chelas están al 2x1, ahí la distancia entre las mesas sí respeta el espacio corporal y se escuchan rolas aceptables interpretadas medianamente bien por la banda, a quienes también conocemos, por lo que el plus es que suelen tocar el repertorio que pedimos. Pero no hay más, otra amiga cumple años y CantaBar ha sido su elección.

Llegamos muy puntuales, algunas ya nos esperan en la puerta del antro, y ahí podemos apreciar a la gran masa de hormonas y dos que tres excepciones que pululan en torno a un tipo que en sus mejores sueños anhelaría ser algo así como Vin Diesel. A un lado de nosotras, ese ser de casi 2 mts hace uso de la autoridad que le otorga el radio que tiene en la mano, y con una mirada desafiante, batea a placer a un güey que trae puesta una playera de Las Chivas. Mamón hasta el grado de ser despectivo, le dice: “No es por la edad hermano, es tu playera, o sea, ese equipo no juega hoy”. Como emperador romano satisfecho de haberlo lanzado a los leones, simplemente mueve el dedo indicándole en poquísimas palabras que se largue de una buena vez. Por dignidad, yo ya lo hubiera hecho, y es que ni siquiera se digna a mirarlo, ni a él ni a su noviecita, quien con los ojos muy abiertos se resigna ante el dictamen, “vámonos Julio”, dice. Entonces me pregunto porqué carambas no mejor batean al mocoso aquel que porta una playera de The Ramones, aún convencido de que el punk vive en Avril Lavigne? Digo, ubicas a The Clash? Infame, ni habías nacido cuando Sid Vicious estaba ya 3 mts bajo tierra. Tendrás siquiera una idea de quién es Sid Vicious? Seguramente no, otra razón más para batearte. Pero ese asunto no me corresponde, quizás lo haga cuando tenga mi propio bar.

Qué calor...
A quién hay que mamársela para poder entrar a este lugar y dizque “evitarse el oso” de estar esperando en la cadena por un poco de clemencia? No lo sé y no me interesa saberlo, porque por suerte conocemos al dueño, o al socio, o a no sé quién madres sea exactamente, pero tiene el poder de saludarnos con un beso en la mejilla, suficiente para entrar sin siquiera formarnos, y nuestro conocido ahora pasaba justo frente al wannabe Vin Diesel.


-Hola muchachas! Qué gusto verlas! Tan guapas como siempre... (Un saludo de quinta que seguro repetirás más de 68 veces por noche, como quieras güey, grandes amigos y ni sé cómo te llamas -ah claro, Kramer...-, pero en fin, influencias, influencias...)
-Hola, hola, hola... (todas sonreímos, tal vez más que por verlo por saber que por fin entraríamos al aire acondicionado)
-Quiénes vienen contigo? (Maldición, caigo en la cuenta de que mi amiga hizo la reservación a mi nombre, nunca supe cómo es que sin querer me asignaron el rol de organizadora)
-Ellas (señalo a mi gente)
-Cuántas son? (oh chinga’, no sabes contar?)
Antes de yo pudiera pasar lista, mi amiga responde: Somos 15. Quince? QUINCE!!! Si Pitágoras no falla, yo había contado menos, lo que no había contado era que otras amigas anexaron al plan a otros tantos, que dos de ellas esperaban a sus novios (uno de los cuales había invitado a su primo, también con novia), y que además venía Claudia. Claudia? La que en la universidad tanto nos censuraba por “desmadrosas”? Sí, nuestra antítesis personificada misteriosamente resultó apuntarse con la cumpleañera, bizarro, y no conforme con ello, trajo a otra de sus comadres. Familión. Ni pedo, creemos que la cumpleañera aceptó de buena onda, y así también lo hacemos nosotras. Después de todo, Claudia siempre ha invitado los cigarros. Aclaro que no tengo bronca en salir con una buena cantidad de banda, la bronca era que sabía que iba a estar medio cabrón adecuarnos al lugar sin aplastarnos mutuamente.

Mucho calor...
Nos dirigimos a la bendita mesa de siempre, pero mi amiga se frena en seco. “...Y porqué no mejor nos quedamos en esta?...”, me dice señalando a una microscópica mesita de pista que nada tiene que ver con el sitio reservado en la planta alta del lugar. Digo, al menos ahí son dos mesas para nosotros, y si consideramos que en efecto, somos un chingo de personas, no había comparación. Le respondo simplemente con un gesto de “neta, no mames”, y no entendí la repentina necedad de que ESA fuera nuestra mesa hasta que comprendí que hoy es sábado: de seguro su ex estará por aquí, y si llega, desde aquí lo ubicará perfectamente (más que cursi, medio de hueva el asunto). La lógica me decía que era humanamente imposible acomodarnos en ese mínimo espacio, pero también me decía que no podría sacar a mi amiga de su paranoica idea. Decidí renunciar a la responsabilidad de ser la mediadora del desmadre, y lo dejé a decisión de la benévola cumpleañera, quien diplomática accedió a la petición. Ok D, veamos lo positivo. Estratégicamente, estamos cerca de la barra, estamos en el centro del lugar, podemos ver a todos –por ende todos pueden ubicarnos-, tenemos enfrente a la pista... mmm bueno, conforme enumero los aspectos veo que esto tal vez tiene más contras que pros.

Nuestro interés se centra simplemente en divertirnos sin necesidad de llegar a un estado etílico grave o tener algún fin ligatorio, cabe destacar que al menos en mi opinión, sólo hay cuatro tipos de hombres que acuden al CantaBar: novios (presionados por su chica), amigos (apiadados ante la insistencia de las amigas), teenagers que se sienten muy inn (sólo porque Ayuntamiento no ha caído para cerrarles el lugar), o güeyes que van a ver qué pueden ligar con los encantos que la edad les ha dejado. Ninguno aplica para prospecto. Por eso con nosotras es diferente, además es difícil ver a un grupo de viejas en plena cacería, mejor nos limitamos a nuestra fiesta. La noche avanza, los alcoholes circulan y el lugar se va llenando. Inicia el caos, chavitas esquizofrénicas trepadas a su banquillo, o a la barra, o a la amiga que está que se encuera con tal de conseguir uno de los pomos que están sorteando, todo esto entre meseros gandallas que basándose en manoseos se abren paso entre la multitud. Algo patético, es como la versión postmoderna de Sodoma y Gomorra. Por alguna extraña razón, mi mente olvidó dejar en casa los procesos analíticos que derivan en silogismos filosóficos, e inicio las observaciones de mi entorno cual si fuera para Discovery Channel, con todo y voz off estilo Charles Darwin: “aquí va el macho alfa, aproximándose sigiloso hacia la hembra 1, no se detendrá hasta devorar a su presa... de este lado observamos cómo la teoría de la evolución no se equivoca ya que sólo el más apto sobrevive, recomendamos a la hembra 2 no beber más de lo que su naturaleza le permite...” Por un momento, visualizo el ambiente con un paneo general en slow motion y musicalizo la decadencia: “...just a perfect day, feed animals in the zoo...” a huevo, Lou Reed sabe qué pedo.

Mierda, que calor...
Mientras me divierto aisladamente con mis imaginerías, mi mirada coincide con la de un tipo en la mesa de atrás, al instante me sonríe, lo que me hace deducir que ya llevaba cierto tiempo observándome. Salgo del trance en el que divagaba, lo conozco? No, ni idea. Y en eso estoy cuando Ren, el famoso ex, se aparece e irónicamente está acompañado. Como generalmente suele pasar en estos casos, el fulano trae consigo a una reinita, y aunque mi amiga no es fea, básicamente es la ex, status que le resta magnificencia. Oh fortuna, su mesa está junto a la nuestra. Mi amiga sólo dice “no quiero verlo, D, por fa, por fa”. Me lleva la chingada, estamos atorados en medio de un gentío loco sólo por tu romántico capricho y ahora decides no verlo. De hecho es difícil no verlo si está como a menos de 50 cms de distancia, así que repito mi gesto de “neta, no mames” y ni modo de no saludarlo, además ni a donde movernos, aquí ya no cabe ni un pinche alfiler.

Después de 3 botellas de tequila y dos cubetas de cerveza, sigo convencida de que a mí lo que me pone en onda es el vodka. Creo que esta noche no lo veré llegar, pero a estas alturas con que callen a Paulina Rubio ya es más que suficiente. Busco al mesero para pedir la otra ronda, y descubro que el tipo de la mesa de atrás me vuelve a sonreír. Qué madres me ves güey? Seguían llegando amigos a la mesa, y a menos de que formáramos una pirámide humana no íbamos a caber en el sitio elegido por mi ahora arrepentida amiga. Súbitamente me sentí aturdida, me desespera un poco el tener que traducir lo que pretenden platicarme, o intentar leer los labios para adivinarlo, o gritar entre baile y baile. Está por demás mencionar que no iba a moverme al ritmo del reggaetón (quién diablos dijo que el reggaetón y la technocumbia "son lo de hoy"? es más, quién le puso "reggaetón" al reggaetón??!! De seguro Bob Marley fuma y fuma para olvidar, si no es que ha vuelto a morir, a causa del mal viaje que esto le causa en donde quiera que se encuentre). Tampoco es mi estilo estar morboseando a ¡niños! que en vez de parecerme atractivos me dan huevita, y que en este momento lo único que quisiera es un rico masaje, alguien con quien platicar y mi cama... Yeah, todo al mismo tiempo suena interesante... o bueno por separado, la verdad ya da igual.

Puta, qué calor!!...
Tal vez por eso no me había percatado de que mi amiga cumpleañera me veía medio sacada de onda, demonios, siempre ha sabido que soy un tanto distinta (“medio extraña”, dice), ha de pensar que no estoy a gusto y la verdad es que no es onda amargarle la fiesta. Además, por extraño que parezca, dentro de todo me estaba divirtiendo, con altas y bajas según la rola, pero en fin, el caso es que recordé que antes de vivir aquel accidente disfrutaba mucho bailar, por cierto no lo hacía tan mal, así que me levanté y decidí ver si mi loca columna me permitía hacer lo mismo. Me uní a mis bailarinas amigas, sí, visualicen en la escena a un trío de nenas bailando acá muy pegadito a pesar de la humedad, mis jeans están ceñidos a mi cuerpo, lo que me da la opción de definir movimientos que ellas, a causa de su falda, no pueden lograr, como dije, mala elección para este lugar. Qué diablos, empecé a mover lentamente mi cintura, bajando de a poco mis caderas, shake it baby y esas cosas, ya estaba más animada, pero el baile se interrumpió cuando el novio de Lili, una de mis amigas, recibió una llamada y nos enteramos de que su primo resultó ser Julio, el futbolista aficionado a Las Chivas previamente bateado. Como acababa de llegar y no estaba enterado de lo sucedido (así como nosotras no estábamos enteradas del parentezco), se enojó bastante y quería ir a buscarlo. Pero Lili quería quedarse. Entre la música, las luces y la gente no supe bien en qué concluyó el conflicto marital, supongo que él se la acabó llevando porque en cuestión de minutos ambos habían desaparecido. Sí dejaron una lana para la cuenta, verdad? Perfecto. Yo seguí bailando, y de la nada recordé que hace mucho tiempo, no recuerdo quién me dijo que si alguien es bueno bailando, también es bueno en la cama. Ja, probablemente sólo sea un dicho, de cualquier forma, a mí me gusta mucho bailar...

Ah que pinche caloor!!!...
Siento una gota de sudor que baja por el cuello y me recorre la espalda, mis dedos cesan su trayecto y voy al tocador, no soy de ir a los sanitarios de este tipo de lugares, pero necesitaba sentir algo refrescante ya, y ahora las gotas que se deslizaban entre mis pecas eran de agua helada, haciendo que la blusita verde que tanto me agrada se quedara pegada a mí. Diablos, estoy empapada, pero qué más da, al menos me siento más limpia que la mitad de los aquí presentes. Regreso a mi mesa, el tipo de la mesa de atrás me sonríe por tercera vez. Ah carajos, que no quiero nada contigo. Estas situaciones me provocan decir algo como “no vengo sola, vengo con ... 'mi hermano'/ o 'mi primo'/ o 'mi novio que está por ahí'/ o... sí caray, vengo sola y déjame en paz o te parto la madre”... pero claro que no lo hago, ni partirles la madre ni decirles nada. Sé cómo ser una dama cuando hay que serlo, así que sólo lo ignoro por tercera ocasión, dando a entender mi absoluta negativa a su estúpida sonrisa. Digo, el tipo es de la minoría adulta que hay aquí, confío en que entienda el mensaje.

Después de saludar a algunos conocidos, sigo bailando con mis amigas.
-Qué onda D!
-Hola Alan!
-Oye, no has visto al Ren por aquí?
-(Mta, que si no lo he visto?!!...) Sí, anda por allá...
Claudia saca otra cajetilla y yo sigo resistiéndome a los placeres de la nicotina. Mejor me clavo en la rola que unos insulsos güeyecitos tratan de cantar, y digo tratan porque según ellos “así no va, esta pista no lleva el ritmo –supuestamente- rocker”, cuando lo que está mal no es el ritmo sino su afirmación de que esa rola “tan hardcorera” es original de Belinda y Moderatto. Por favor, que alguien les informe que alguna vez hubo un grupo –no tan “pesado”- llamado Timbiriche... Otra vez la calma cuando suena Under the Bridge. Excelente, conforme escucho la voz de Anthony Kiedis me voy sintiendo como esos personajes de videojuegos tipo Street Fighter, que al descansar los golpes van recuperando su energía vital, ja ja, Street Fighter es algo retro... En lo que otra de mis amigas protagoniza un épico beso con su novio, yo canto un poco, sometimes I feel like I don’t have a partner, sometimes I feel I’m my only friend...

Mientras mi agobiada amiga hace lo posible por evitar al ex, la masa de gente hace imposible que yo evite al tipo de la mesa de atrás, quien no entendió el mensaje y no sé cómo rayos fue a parar justo atrás de mí. Oh que la chingada, ni pedo D, tú sigue bailando y no pasa nada. Pero sí pasó, porque a pesar del soberano rechazo ejercido, creo que el tipo de repente se sintió Robert Redford, pues con una pose de patán más que nefasta, me tomó del brazo y con una copa en la mano me dijo: “oye estás muy bonita, bailas muy padre, ven y tómate algo conmigo”. Qué desastre, después de su actitud lo sucedido era un ejemplo claro de que esas frases sólo le iban a Mauricio Garcés (y eso en Acapulco)... “No, gracias, ya no estoy tomando nada”. Así, cortón directo y seguí en lo mío. No, no insistas, entiende que ni tus brazos de gimnasio ni tu camisa Armani me impresionan, y ni se te ocurra volver a tocarme. Olvidemos el incidente, por cierto, deja de verme el pecho, imbécil, no vas a ver ni puta madre, ni que mi blusa verde tuviera un gran escote, mmm, de hecho nunca he entendido porqué los hombres arman tanto alboroto por un par de senos, es decir, son sólo eso, senos, y si ven, la mitad de la población del planeta tiene un par -incluso más de la mitad, si incluimos a los luchadores de sumo, a Meat Loaf en The Fight Club y a Pamela Anderson, que vale como por tres-, pero claro, desde que los rollos pseudoeróticos MAL aplicados se amparan en pretextos freudianos, resulta que a las "mamis" "nos gusta la gasolina" -háganme el condenado favor!-... En fin, a la distancia a la que estamos puedo escuchar sus comentarios baratos tipo “chequen a esta muñeca, se mueve súper bien, eso, venga” Claro galán, seguro así sí me conquistas, no? Suficiente, por supuesto que no lo soportaba más. Así que me decidí a enfrentarlo, detuve mi baile y estaba a punto de voltear a verlo cuando entre empujones, sentí que otra mano me jaló firmemente del lado contrario.. Ahora qué...?

Carlos, mi súper brother, acababa de llegar de Playa junto con otros tres cuates. Ni siquiera vi en qué momento llegó, pero creo que por primera vez en la vida fue bastante oportuno el que llegara como cuatro horas y media más tarde de lo acordado, y después de pararse entre el tipo este y yo, a él le lanzó la mirada de “en serio, ya no estás jodiendo”, y a mí me tocó recibir un breve sermón: “ah pinche D, desde la prepa tengo que hacerla de guarura, te acuerdas esa vez en el Bull? qué voy a hacer contigo?, qué te estaba diciendo este güey? ya ves, PARA QUÉ ELIGES ESTA MESA?... es más, pídete la cuenta y ya vámonos de aquí...”

Qué más podía hacer, desahogué mi enojo en una carcajada. Y mucho más me reí cuando después, al estar haciendo cuentas entre todos, se oyó una voz en el micrófono: “bueno, pues esta rola se la dedico a las chicas guapas que saben bailar muy bien, sobre todo a las de aquí enfrente...” Ahora el tipo de la mesa de atrás estaba en la pista, ajá, enfrente de nosotros. Cálmate seductor, en serio me sigues viendo a mí? Cómo te lo explico...

No me esperé a escuchar con qué canción iba a salir el fulanito. Definitivamente no. Y mientras los demás decidieron seguirla en otro lado, mi paradójica amiga acabó yéndose con Ren (sí, de repente como que se le van las cabras...). Yo? Extrañamente no la pasé tan mal, y después de un baño tibio conseguí lo que quería: por fin estoy en mi cama platicando con alguien (bueno, aunque sea por celular vale, no?)... Aún así, sigo preguntándome si es que alguien conoce al idiota ese que afirmó que “cuando las viejas dicen que no, en realidad están diciendo que sí”. Si es así que me lo presenten, porque dejando a un lado a la dama que soy, a él sí tendré que partirle la madre, y claro, recuérdenme por favor no llevar esa pinche blusa verde.