A veces desconfío de la existencia de la magia como tal.
Pero sin duda estoy convencida de que los momentos mágicos los crea uno mismo, y si de paso hay cómplices, qué mejor.
Más aún entre inesperados y muy sorprendentes comentarios sobre leones y gacelas que provocan pensamientos no aptos para la matutina hora en la que se mencionan.

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