viernes, 14 de agosto de 2020

Champions League: el día en que el Bayern humilló al Barça

Los pronósticos ante lo que prometía ser un encuentro espectacular entre el FC Barcelona y el Bayern München no sólo se cumplieron, sino que superaron toda expectativa. Este prometía ser un duelo de titanes ya con historia en la Champions, pues se han confrontado en cuatro cruces previos y ambos ya han levantado La Orejona. Pero hoy el poderoso Bayern entraba como el gran favorito, y cómo no, si estadísticamente los números los favorecían: de 49 juegos disputados en lo que va de la temporada 2019-2020 habían ganado 40, con 27 partidos sin perder desde febrero, y 18 victorias consecutivas (de las cuales 8 habían sido en este torneo, con 31 goles a favor, 4 en promedio por partido). El gigante de Baviera llegaba con la confianza de ser ganadores de la Pokal y la Bundesliga en esta campaña, además de contar con un potente plantel conformado por jugadores peligrosos, basta mencionar al tremendo crack Thomas Müller, la defensa de Kimmich y Boateng, y por el mediocampo los contundentes Perisic y Thiago Alcántara, quien luego de 7 años en el club juega sus últimos días con él. Por si eso fuera poco, Lewandowski es un killer que en esta temporada ha confirmado su categoría, aún cuando los números del que pudiera ser su rival en la delantera son muy superiores en esta competición (Messi contaba con 115 goles y cuatro títulos contra los 66 goles del polaco, quien aún no ha ganado una Champions).
Por su parte, a los españoles les urgía más el título. En el 2009 se coronaron con Pep, y en el 20015 completaron su triplete bajo la dirección de Luis Enrique. Pero esos días se ven cada vez más lejanos. Hoy, la afición culé tiene muy baja confianza, y no sólo en el equipo, sino en un muy cuestionado Quique Setién, al parecer ya Bartomeu es el único que confía en él, lo que ante los hinchas ya carece de toda legitimidad. Dembelé, ya recuperado de su última lesión, regresa pero en el banquillo, y sumando las malas noticias, Umtiti es baja debido a su lesión en la rodilla (sin mencionar que ha dado positivo a Covid-19).
La expectativa de este partido se ha alimentado del placer de ver en la cancha a Neuer y a Ter Stegen, quienes desde Oliver Kahn son considerados los dos mejores porteros alemanes. Sabiendo que el cuadro blaugrana no viene fuerte, los catalanes requieren fortalecer su defensiva (la cual siempre ha sido su punto débil), y para trabajar en su falta de solvencia les vendría bien respaldar a Messi para no ser arrollados por los bávaros, que han demostrado ser un equipo muy bien armado, muy rápido, y que físicamente es un equipo más joven. El partido inicia con un Bayern jugando muy bien a la pelota larga. El cuadro teutón entiende a la perfección los espacios y Müller se impone al minuto 4. Se viene el contragolpe y, Alaba, jugando de central, intenta un despeje que Neuer no alcanza a despejar, regalando un autogol al minuto 6. Por unos muy breves momentos, se presenta algo de desequilibrio en el campo, pero los de Baviera, imparables, tienen profundidad en las bandas laterales. Lenglet aparece rescatando esa defensa, aunque a los culés la pirotecnia le duró pocos minutos: la mala comunicación entre Sergi Roberto y la defensa permite que el croata Perisic marcara su gol al minuto 22, en un rebote en el travesaño pero resultado de una definición fantástica.
El gegenpressing alemán, que demuestra su soberbia forma física como componente táctico, hace efecto notorio: los catalanes se complican mucho y les cuesta salir del mediocampo. Busquets, muy lento, y nuevamente Sergi Roberto falla profundamente: no logra cumplir su función de volante por derecha para ser un lateral defensivo cubriendo a Semedo, quien ha sido un desastre desde siempre, lo que resulta en el inevitable gol de Gnabry para el minuto 27. Los bávaros capitalizan los muchísimos errores en las salidas del Barca; no hay concentración, no hay entendimiento, hay demasiados balones perdidos, se muestran como un equipo inseguro que no sabe aprovechar sus herramientas y hacer juego en conjunto. Así, llega el doblete de un formidable Müller al minuto 30. Futbolísticamente, los españoles están muy lejos del imponente Bayern y su señorío.
Para el tiempo complementario hay un cambio en el once inicial de los culés: sale Sergi Roberto por Griezmann, como si reforzar la delantera pudiera frenar las carencias en su muro defensivo. Inicia un segundo tiempo con un desfile de faltas y cartones amarillos que hablan de lo acalorado del partido. Por fin, al minuto 57, Jordi Alba conecta con Suárez, y el Pistolero aparece para inyectarle un mínimo aliento a los españoles anotando su quinto gol en este torneo. Aún así, se sigue perdiendo constantemente el esférico en zona de seguridad, y el Bayern presiona con una intensidad que en nada se asemeja al juego del contrincante. Perisic perdona, teniendo un par de oportunidades fallidas, pero Kimmich firma el quinto gol, aunque la obra de arte la hizo un muy joven canadiense Alphonso Davies frente a un pésimo Semedo. Los teutones, aún con una amplia ventaja en el marcador, nunca dejan de buscar, y a 20 minutos del final se hacen algunos cambios: en el cuadro catalán, sale Busquets por Ansu Fati, aunque dudosamente con eso le alcanzaría a los blaugranas para revertir la dosis; y por parte de los bávaros entran Süle, quizás para preservar la condición de Boateng, y Coutinho, en un enfrentamiento incómodo para los culés, siendo un jugador cedido por su club.
Los de Hansi Flick hacen un despliegue de fortaleza, de velocidad, de una superioridad dominante; hay que ver los regates y asistencias de Davies jugando por el costado izquierdo, mostrando la profundidad del aparato ofensivo del Bayern. Mientras, el Barcelona actual sólo ha intentado apostarle a nuevos canteranos, lo que representa mucho talento joven sin experiencia a este nivel. Quizá por eso la frescura de Ricky Puig se quedó en la banca. Faltaba el tanto del goleador Lewandoswki, quien en una jugada con Coutinho marca un lapidario sexto gol en el minuto 82, anotando así el catorceavo en su lista: nadie supera esa cifra en la presente Champions. Numéricamente, en el futbol no hay accidentes, y en uno de los peores desempeños de un Ter Stegen totalmente desdibujado ante un Bayern que todo lo hizo bien, una definición clara de Coutinho deja expuestos tanto a Piqué como a Lenglet, logrando los goles 7 y 8, con doblete ante el equipo dueño de su carta, y así concluyeron los 90 minutos más catastróficos en la historia reciente del cuadro blaugrana. Con una definición impecable, el campeón de la Bundesliga es una máquina de hacer goles. Su incuestionable clasificación era inminente, imponiéndose como el gigante de la temporada a nivel continental.

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