martes, 29 de abril de 2008

Break through: rompimiento

Transformar las depresiones en rompimientos es toda la función de un maestro. El sicoterapista simplemente té remenda. Esa es su función. El no está ahí para transformarte. Tú necesitas una meta-sicología, la sicología de los budas.

Es la más grande aventura de la vida el atravesar una depresión conscientemente. Es el más grande riesgo porque no hay garantía de que una depresión se va a convertir en un rompimiento. Se convierte, pero estas cosas no pueden ser garantizadas. Tu caos es muy antiguo – por muchas, muchas vidas has estado en caos. Es espeso y denso. Es casi un universo en sí mismo. Entonces cuando entras a él con tan pequeña capacidad, por supuesto que hay peligro. Pero sin enfrentar este peligro nadie se ha nunca integrado, nadie se ha nunca convertido en un individuo, indivisible.

El Zen, o la meditación, es el método que te ayudará a atravesar el caos, atravesar la oscura noche del alma, equilibrado, disciplinado, alerta. El amanecer no está lejos, pero antes de que puedas alcanzarlo, la negra noche debe ser atravesada. Y cuando el amanecer más se acerca, la noche se hace aún más oscura.


Osho Walking in Zen, Sitting in Zen Chapter 1


La predominancia del rojo en esta carta indica de un vistazo que su motivo es la energía, el poder y la fuerza. La brillante incandescencia emana del plexo solar, o centro de poder en la figura, y la postura es de exhuberancia y determinación.

Todos nosotros ocasionalmente llegamos a un punto en que “suficiente, es suficiente”. En esos momentos parece que debemos hacer algo, cualquier cosa, incluso si después eso se convierte en un error, tirar a un lado las cargas y las restricciones que nos están limitando. Si no lo hacemos, amenazan sofocar y paralizar nuestra mera energía de vida.

Si tú ahora estás sintiendo que “suficiente, es suficiente”, permítete a ti mismo tomar el riesgo de destrozar los viejos patrones y las limitaciones que han impedido a tu energía fluir. Al hacer esto te asombrarás de la vitalidad y la fortaleza que este rompimiento puede traer a tu vida.

lunes, 21 de abril de 2008

Diario de una puta (que no quería ser puta)

"... y como buen perdedor busqué en la cama
las cosas que el amor no resolvía..."

R. Arjona


Y después de lo que acaba de suceder aquí... eso es todo lo que se te ocurre decirme?
Qué más da, te juro que esta es la última vez que me verás así.

No te das cuenta de nada, verdad? O más bien sabes que no te conviene darte cuenta.
Hacerte el loco, el "no pasa nada". Como siempre. Como si me fueras a sorprender actuando diferente. Acábate ese cigarro, dime el marcador del partido y voltéate, que quiero vestirme y largarme de aquí.

Aléjate ya de mí. Qué no ves que es lo que yo ya he estado haciendo? No quiero verte, al contrario, quiero que me olvides, bórrame para siempre de tu memoria. Sabía que esto no iba a terminar de otra forma, esto se veía venir y lo peor es que no hice nada para evitarlo. Sí, la culpa es de ambos, por supuesto.

Claro que a tí qué más te da. Un acostón más. Bah, ni que fuera la primera vez que lo hacemos. Ni mejor ni peor ni especial ni nada. Pero bien sabes que esto no era lo que yo esperaba ahora dadas las circunstancias.

T e lo dije, te lo dije una y mil veces. No quiero. ¿Que la chingada, estás sordo? No quiero! No quiero. No así. No conmigo. Incluso te repetí constantemente que porqué conmigo si bien sabemos que en cualquier momento te tiras a otra vieja y punto. Porque yo no quiero ser una más en la lista de tus gatas. Una "amiga", de esas con las que te ves nomás para coger. No quiero eso.

Además, te cuento que en lo único que pensaba en ese momento era en pedirte, no, exigirte que usaras condón. Porque de por sí desde aquella noche en la que me platicaste que efectivamente te has quedado a "dormir" (sí, claro, "dormir") en casa de Paty, y que además existe una Lorena, una Ofelia y por si fuera poco en tu teléfono aún existe Candy, paso noches sin dormir pensando en que maldita sea no tengo un centavo y me urge ir al doctor, no sea que me hayas pegado una madre tipo gonorrea o esas de las que Paty se había hecho análisis, recuerdas?

Porqué querrías acostarte conmigo? Se te acabaron las otras? Paty regresó con su wey? Qué no lo hiciste suficientes veces ya como para dejar de desearme e irte a acostar con otras? Que no recuerdas las noches en mi cama en las que preferías ver la tele que tocarme? O peor, que mejor te quedabas dormido? Qué más quieres de mí?

Porque en mi mente, mientras me besas el cuello, la espalda, el vientre, lo único que siento es que no lo haces conmigo. Así que ya no insistas porque no voy a permitir que beses mi boca pero ni por error. Siento que aunque estás tocando mi cuerpo, no es a mí a quien te coges, sino a cualquiera de las ya mencionadas (si no es que a alguna otra). No lo puedo evitar. Mi cerebro está podrido. Tus mentiras lo pudrieron y tus verdades lo mataron.

Como te dije, y claramente quedó demostrado. Para mí es muy fácil dejarte hacer conmigo lo que quieras. Quieres coger? Pues bueno, hazlo de una vez y rápido, termina ya con esto, ya me da igual. Ya no siento nada. Miedo, sólo eso, mucho miedo. Vergüenza. Decepción. Y me asquea pensar que para tí soy una Paty más, una Candy más. Sólo eso. Porque eso siento. Me da asco eso, me doy asco yo, me da asco todo.

Y como no tengo dinero, encima me pagas el taxi. Carajo. Y casualmente, al día siguiente ya no te urge verme, no, tampoco al día siguiente al siguiente. Todo lleva una lógica, no? Eso sí, me llamas dando una explicación no pedida que ni siquiera te creí. Eso es lo que menos me interesa. Es más, lo que menos quiero es que me llames. Crees que soy una amateur? Ya lo sé. Lo sé todo.

Lo más insensato de esto es que si mal no recuerdo, tú ya sabes quién soy y cómo soy. Y no te hablo de los años que estuvimos juntos. No. Porque está claro que cuando inciamos nuestra relación, lo que yo más quería era olvidarlo todo y a partir de ti volver a comenzar. Paradójico, ahora estoy peor que antes de haberte conocido. Pero no hablo de eso. Te hablo de todos los años anteriores que no te tocaron, pero que te platiqué a detalle. Crees que yo no puedo ser igual o más puta que todas tus amiguitas? Por favor.

Para mí, insisto, lo más fácil del mundo era acostarme con alguien. Sólo sexo, sólo por placer, sin compromisos ni moralidades ni tanto preámbulo ni ni madres. El hecho instintivo, así sin pensarle mucho. Más fácil sería que me dijeras si ese es el juego que quieres jugar. Créeme, ni me espanto ni nada. Ya lo he vivido. Tú dime que quieres y seguro ya lo hice. Amarrarte a la cama, ver porno, crema chantilly, un motel barato, tú dime. En serio no tienes ni idea de qué tan zorra puedo ser. Pero no va por ahí. Al contrario, te lo digo porque si eso es lo que quieres, a la chingada. Ya eso me aburre. Yo quiero algo más, y cada día me convenzo más de que no será contigo. Así que déjame en paz.

En fin, volviendo al punto, acepto la culpa que a mí me toca. La verdad es que no acepto acostarme contigo no porque no quiera (igual y hasta se me antoja), sino porque te quiero lo suficiente como para hacer más pendejadas de las que ya hemos hecho. Y porque yo sí siento: tendré un cuerpo bonito, pero mis sentimientos y mi inteligencia son mi bendición y mi maldición. Y si lo terminé aceptando fue porque abría mis ojos y te veía... tus ojos, tu cara, como si lo estuvieras disfrutando tanto... que quise que siguieras. Así las veías a ellas? Les decías lo mismo, o eras más desinhibido? Qué diablos. Para mí es fácil desaparecerme en esos momentos. Es como si mi ser se saliera de mí y sólo estuviera ahí un pedazo de carne que se supone soy yo. Cierro los ojos y me voy. Aprendí a hacer eso a los 17 años, así que ya es algo que de ser necesario, lo tengo dominado.

El problema, te repito, es que no quiero hacerlo contigo. Porque si ya se fue a la mierda nuestra relación, hubiera querido rescatar al menos el poco recuerdo de lo poco bueno que nos quedaba.

Ya valió madres, lo sé. Pero en lo que a mí respecta, en cuanto me paguen iré a ver al doctor (más vale), y por el momento, esta fue la última vez que llego a mi casa y lloro toda la noche de lo mal que me siento conmigo misma por haber hecho algo que bien sabía no debí hacer, ni permitirte:

seguir humillándome.

Búscate otra, al fin ni te cuesta trabajo. Pero eso de ser tu putita disfrazada de amiga, conmigo no va a funcionar. Total, si siento algo o no, es meramente irrelevante...


Pd. Y no, no me mandes mensajes, mucho menos me llames "princesa": particularmente tú lo tienes prohibido dado que tú has sido el único que me ha dicho que en realidad no lo soy; y no, no "quieres verme", sólo crees que quieres verme, en realidad no "me extrañas", lo sabes y lo sé; y no, tampoco esperes mi mensaje, no lo hagas porque no llegará...