Sin novedad en la Champions League. No estaba esperando el milagro de la remontada, y aunque obvi sí duele que después de 14 años mi equipo se quedara apenas en octavos, me dio gusto ver el juego que dieron hoy; si bien el PSG (sin Ney y con Di Maria de cambio hasta el segundo tiempo) jugó bastante malito, en donde los mayores méritos los diera un Icardi oportunamente colocado para un fatídico Lenglet, los culés por fin se mostraron con ganas de hacer las cosas bien, arrancando por momentos esas sonrisas que ya nos hacían falta a los hinchas del equipo blaugrana. Lástima que lo hicieran hasta estas instancias.
Con un marcador global de 4- 1, desafortunadamente para los blaugranas el empate a 1 no les alcanza, aunque más allá de eso, el resultado de hoy no refleja lo que ocurrió en la cancha con los visitante. Por el amor al soccer, qué placer es ver partidos como este, aunque se toparan con una máquina llamada Mbappé, quien no perdió oportunidad de quebrar la cintura de los defensas con tremendos recortes, y un poderoso Keylor (mis amigos Merengues saben que desde siempre lo he respetado muchísimo) quien se mantuvo impecable en su ejecución y a quien sin duda el París le debe mucho de este marcador quirírgicamente resguardado en la portería.
Así lo bonito del juego, sensaciones agridulces al ver que estos serán los primeros cuartos de final, desde el 2004, sin contar con Cristiano ni Messi, quienes de a poco van pasando la estafeta a las nuevas generaciones que comienzan a marcar sus propias estadísticas.
Siempre enamorada de las noches mágicas de la Chaaaampiooons! ⚽
