viernes, 31 de diciembre de 2004

Hay posibilidades

A pesar de los problemas que tengas, siempre tendrás algo que te inspire.
Un nuevo empleo despeja mi mente. Personas nuevas me rodean. Hay más canciones.
Mi salud muestra señales de avance: hace unos meses dejé la silla por las muletas, hoy las muletas se han resumido a un bastón (y confieso que ya con sólo haber podido ponerme de pie soy feliz).
Mi espíritu... bueno, ese no se da por vencido. Ahora mucho menos, estamos descubriendo muchas más razones para seguir.


Todo pinta para ir mejor.
Bienvenidos los parques.
Bienvenidos los embrujos.
Bienvenido lo que venga.


Bienvenido año nuevo.

lunes, 25 de octubre de 2004

Pesadilla

Prisión de aluminio que abraza mi piel, desgarrándola. Movimientos robotizados. Ruedas en lugar de pies. Y eso qué?

Miradas lastimeras que anuncian la ignorancia de los pusilánimes, de aquellos cuya imaginación es tan breve que no pueden concebir que las cosas cambian. Aquellos cuyas ambiciones son muy cortas. Aquellos que le temen a las distintas tonalidades que la experiencia humana representa.

Definitivamente no puedes quedarte en medio de las tragedias.
En una catástrofe, sólo te quedan dos opciones: lo conveniente es o morir, en cuyo caso hay un funeral en donde alguien da unas elocuentes palabras y se menciona lo maravilloso que eras, para enterrarte y dejarlo así; o recuperarte pronto, en cuyo caso todos olvidan la catástrofe.
O te recuperas o te mueres: a la gente le molesta que te quedes atorado en medio.

Les incomoda ver errores en el sistema, en su mundito pseudoperfecto que no acepta nada de lo que no se pueda evadir, se niegan a aceptar que hay fallas cuya solución escapa de sus manos, porque les recuerda lo jodidamente vulnerable de su condición como seres mortales. Les recuerda a ellos mismos. Su mente los limita, lo que ven sus ojos les sirve para un carajo, porque están cegados para comprender lo suficiente.

Y sí me duele el cuerpo, reconozco que no me ha sido fácil adaptarme a mis nuevas condiciones, pero me siento afortunada de entender que eventualmente mi situación ha de mejorar; en cambio, siento mucha más pena por aquellos cuyo criterio está más lisiado de lo que yo estaré jamás.

Este mal sueño pronto pasará. Las heridas cerrarán y seré grande. Habré evolucionado. Porque entonces se verá que nada ha cambiado: no soy un cuerpo que tiene alma, soy un alma que tiene una parte visible, llamada simple y llanamente “cuerpo”. Mi esencia, pues, es mucho más grande que eso.

domingo, 3 de octubre de 2004

Lejos

Penélope,
con su bolso de piel marrón
y sus zapatos de tacón,
y su vestido de domingo.

Penélope
se sienta en un banco en el andén
y espera que llegue el primer tren
meneando el abanico.

Dicen en el pueblo que un caminante paró
su reloj una tarde de primavera:
"Adiós, amor mío, no me llores, volveré
antes que de los sauces caigan las hojas...
Piensa en mí, volveré por ti..."
Pobre infeliz,
se paró tu reloj infantil
una tarde plomiza de abril,
cuando se fue tu amante.
Se marchitó
en tu huerto hasta la última flor,
no hay un sauce en la calle mayor
para Penélope.

Penélope,
tristes a a fuerza de esperar,
sus ojos parecen brillar
si un tren silba a lo lejos.

Penélope
uno tras otro los ve pasar,
mira sus caras, les oye hablar,
para ella son muñecos.

Dicen en el pueblo que el caminante volvió,
la encontró en su banco de pino verde.
La llamó: "Penélope, mi amante fiel, mi paz,
deja ya de tejer sueños en tu mente...
Mírame, soy tu amor, regresé..."
Le sonrió
con los ojos llenitos de ayer,
no era así su cara ni su piel:
"Tú no eres quien yo espero..."
Y se quedó
con su bolso de piel marrón
y sus zapatitos de tacón
sentada en la estación...


Feliz cumpleaños hermana...

lunes, 27 de septiembre de 2004

Esto no me está pasando a mí

That there,
that's not me...
I go
where I please
I walk through walls
I float down the Liffey
I'm not here
this isn't happening
I'm not here
I'm not here

In a little while
I'll be gone
the moment's already passed
yeah it's gone
and I'm not here
this isn't happening
I'm not here
I'm not here

Strobe lights and blown speakers
fireworks and "hotels"
I'm not here
this isn't happening
I'm not here
I'm not here



Sí, quiero desaparecer completamente...




"How to dissappear completly"
Radiohead

viernes, 24 de septiembre de 2004

Rehabilitación

Hello?
Is there anybody in there?
Just nod if you can hear me.
Is there anyone at home?
Come on, now,
I hear you're feeling down.
I can ease your pain
Get you on your feet again.
Relax.
I'll need some information first.
Just the basic facts.
Can you show me where it hurts?

There is no pain you are receding
A distant ship's smoke on the horizon.
You are only coming through in waves.
Your lips move but I can't hear what you're saying.
When I was a child I had a fever
My hands felt just like two balloons.
Now I've got that feeling once again
I can't explain it
you would not understand
This is not how I am.
I have become comfortably numb.
I have become comfortably numb.

O.K.
Just a little pin prick.
There'll be no more aaaaaaaaah!
But you may feel a little sick.
Can you stand up?
I do believe it's working, good.
That'll keep you going through the show
Come on it's time to go.

There is no pain you are receding
A distant ship's smoke on the horizon.
You are only coming through in waves.
Your lips move but I can't hear what you're saying.
When I was a child I caught a fleeting glimpse
Out of the corner of my eye.
I turned to look but it was gone
I cannot put my finger on it now
The child is grown,
The dream is gone.

But I have become comfortably numb.

"Comfortably numb"
Pink Floyd

sábado, 4 de septiembre de 2004

Accidente

Van ya 9 meses de recorrido por las veredas de la inmovilidad. Doscientos setenta y tantos días de padecer un calvario. Eternas horas de ortopedistas y neurólogos, inmensidad de minutos respirando lesiones ocupatorias, casi un año de sentir tan sólo la mitad de mi organismo, de terminologías hasta ahora desconocidas en mi mundo: de punciones medulares, mielografías, luxación discal, herniación lumbar, resonancias, tumores. Traumatismo espinal. Férulas y metales en cuerpo. Narcóticos, antiepilépticos, antidepresivos, antiespasmódicos y esteroides. Carbamazepina. Amitriptilina. Dexametasona. Metilprednisolona.
Lo que queda bien de mi columna lanza gritos sordos de sufrimiento.
Y ahora esa urgencia de viajar hasta las fisioterapias me lleva a no nada más no encontrar la cura a mi mal, sino a reencontrarme con todo el dolor… infinito y sepulcral.
Accidente inicia con "a".
"A" de amor.
"A" de ausencia.
"A" de ay.

viernes, 20 de agosto de 2004

A un año de aquella mañana

22 de Agosto, 2003: MONOPOLIZANDO EL MUNDO...

Primeramente quiero destacar que no estaba entre mis planes el poseer tres continentes un viernes por la noche -mucho menos saliendo de clases a las 10-, puesto que he tenido una semana algo difícil y a estas alturas sólo anhelaba la comodidad que brinda mi pijama de vaquitas. Cosa rara: el antro no me llamaba la atención, y no fue suficientemente convincente un “¡vamos D! Ya tenemos la mesa reservada y vamos a ir todas...” para hacerme creer que esta noche tendría un milímetro de diferencia a cada una de las noches de viernes en el Bull. No he de negar que disfruto el estar bailoteando (y hasta platicar sobre temas banales una vez por semana), pero la monotonía le quita la magia a cualquier situación, y si hay dudas, no hay dudas: hoy no iría y punto.

Sin embargo, no me pude resistir a los encantos del Turista. ¿Y es que quién lo haría, si te ofrecen una hogareña velada con deliciosa cena incluida, musiquita de fondo y una agradable conversación con tres excelentes amigos? Así, decidí aceptar el reto: quizás esa pasta tenía poderes sobre la parte de mi cerebro que calcula las estrategias, o a lo mejor el bossa nova debilitó a mis contrincantes; la cuestión es que entre temáticas tan diversas como la Organización Mundial de Comercio, los jugadores del Real Madrid, la comida húngara y el nuevo disco de Café Tacvba, resulté poseedora de un emporio intercontinental, millonaria e invicta en un duelo que terminaría hasta las 4:30 de la mañana.


23 de Agosto, 2003: EL SÁBADO ERA SILENCIO...

...y no por encontrarme desvelada, sino porque así lo sentía. No es necesario aclarar que mi día comenzó hasta las 11:00 a.m., cuando Lollapalooza (o Lola, pa’ los cuates) decidió que era momento de despertarme con un solemne lamido en la nariz. Es increíble que una bola de pelos de 35 centímetros de largo -comúnmente llamada poodle- tenga mayor potencial para levantarme que el mismísimo despertador.

El día transcurrió aprovechando las ofertas del supermercado; pero yo no tenía muchos ánimos. Así que al llegar a casa decidí prepararme para la ceremonia. Sólo para la ceremonia, porque aún no estoy preparada para asimilar el vivir con todo lo demás. Me visto de blanco, la cita es a las 8 de la noche (aunque la verdad, yo no requiero de un día o un horario específico, esto lleva ya tres días en mi memoria, y para ser sinceros, sé que no se irá nunca de ahí).

Sin más, mi mamá y yo llegamos a la Iglesia. Paradójicamente, me percaté de que en ese momento se celebraba una boda: gente salía sonriendo mientras gente entraba llorando. ¡Quién lo diría! Hace aproximadamente un año yo también asistía a una boda, en esta misma iglesia, invitada por la misma persona que hoy me hacía regresar a ella... El clímax de mi indescriptible sentimiento fue el ver llegar a los papás de Andrea con un pequeño cofre en sus manos: es oficial, mi entrañable amiga ha fallecido.

Me faltan las palabras para explicar el impacto, el shock, el infinito dolor... La gente se acerca a las fotografías que han colocado frente al altar, pero qué no lo ven? Ella se fue!!! Se fue!!! Se fue... Mis mente se niega a aceptar, incluso a creer, lo que ven mis ojos, lo que solloza mi corazón. No pude hacer nada que no fuera llorar. Y lloré, ante lo real de lo incierto...¿Y ahora con quién voy a cantar esas rolas de Nicho Hinojosa que sólo con ella era capaz de escuchar? ¿Con quién voy a corregir ahora la ortografía de cualquier texto que cayera en nuestras manos? ¿Quién responderá mi saludo cuando entre al salón cantando “hooOOLA-AAaandy!" y ya no la vea más ahí, sentada junto a mí? Más aún, ¿Qué pasará con su bebé? ¿Y sus papás? ¿Quién será ahora la más hermosa bailarina del ballet Talulah? Las respuestas se deslizan por mis mejillas a manera de sal, porque yo sé que –más allá del egoísmo- la resignación no está ni en las margaritas que llevo en las manos, ni en la Luna que observa mi imposible tristeza.

Así que acepto tu “hasta luego”, querida Andy, y no esperes que te extrañe pues vivirás para siempre en mí. Tú ya ve en paz, porque regresas a donde perteneces; por mi parte seré fuerte y abrazaré a tus papás... Hágase Señor Tu voluntad...


24 de Agosto, 2003: EN EL SÉPTIMO DÍA...

De manera impresionante, la vida continua. Aprendes a agradecer un día más de vida y prosigues tu camino. Es una verdadera pena que sucesos de este tipo tengan que acontecer para que abras los ojos y hagas todo lo que hace tiempo deseas hacer, saludes a quienes hace tiempo no saludas y valores cada rayo de sol que roza tu frente.

Hace tiempo que mi mamá quiere ir al cine, así que desde las 12 nos refinamos un maratónico día en Cinépolis, saliendo de una función y entrando a otra, sonriendo con Harrison Ford y suspirando por Johnny Depp. Al finalizar nuestra dosis del séptimo arte, dimos la ya rigurosa vuelta por la plaza; yo aproveché la ocasión para entrar a Bershka y recordar viejos tiempos: sí, la colección primavera-verano ya terminó.

Mis ex compañeras de trabajo me saludan efusivamente, el gran abrazo culmina con un “¡D! ¿cómo has estado? ¿qué has hecho? Te hemos extrañado...” Les narro brevemente mis aventuras universitarias, se alegran conmigo y yo me alegro con ellas al escuchar que dentro de pronto quizás aumente su comisión. Por cierto, una de ellas cumple años y la felicito (¡verdaderamente la felicito!, pues a partir de hoy he decidido celebrar la vida) prometiendo asistir a la fiesta a la cual me hace partícipe.

Me despido cariñosamente, y mientras platico con mi mamá nos aproximamos a Mix Up; mamá ríe al darse cuenta de lo inevitable. He decidido hacer una nueva adquisición, aunque tanto Radiohead como Jumbo suenan tentadores. Checo mi presupuesto y decido que Jumbo estará bien; además, su música llenará el vacío que la nostalgia está dejando, pues como bien dice su canción, “cuando somos fuertes, nos devora el temor de seguir...”.

Son ya las 9 de la noche, y planeo culminar el domingo en mi clásica cita con las series del canal 14. El audio queda en segundo plano, mientras mi mente repite un collage de recuerdos. Definitivamente este fin de semana no hice nada sobresaliente, nada fuera de lo común; y a la vez, sobresale que estos dos días no fueron comunes para nada. A ver qué sucede el próximo fin.