lunes, 4 de noviembre de 2024

Sugerencia

"Lo sé. Soy imposible de olvidar, pero difícil de recordar."
Claire Colburn, Elizabethtown.


Si te gusta lo que ves, imagina todo lo que aún no has visto.
Porque no soy todo lo que ves... pero tampoco ves todo lo que soy.
Y no voy a pedirte que te intereses por alguien que hasta ahora no te ha interesado lo suficiente. No es mi estilo.

Sin embargo, puedo sugerirte que, si lo haces, te enamores de una mujer de verdad. No te diré que busques a una mujer que lee, porque seguramente ya alguien te lo sugirió por mí, y su cultura y sed por la sabiduría es una opción que podrías elegir o no. Pero fíjate en aquella que te escuche, o que quiera hacerlo, porque te estará dando algo sumamente valioso e imposible de recuperar: su tiempo. Enamórate de una mujer que busque formas en las nubes, indica que es creativa y siempre te sorprenderá. Enamórate de una mujer que sea lo suficientemente valiente para aceptar que tiene miedo, pero que siempre actúe a pesar de él. Una mujer de verdad no mata hormiguitas sólo porque puede, enamórate de la que toma a la hormiguita en la uña y la devuelve a su filita. Eso significa que conoce la bondad y es capaz de empatizar con los que no tienen las mismas herramientas que ella, suma perfecta entre poder y humildad.

Enamórate de una mujer que no disimule ni esconda lo inteligente que es. Las que se hacen pasar por tontas son mucho más peligrosas que las que asumen con orgullo lo inteligentes que son. Además, ¿por qué quisieras estar con una mujer que se subestima para "atrapar" a un hombre? Enamórate de una mujer que sea abrazable, adorable, querible y cogible. Todas son importantes. Una mujer de verdad no se maquilla mucho. Es honesta y segura. El físico es efímero y se acaba, la esencia permanece y evoluciona. Además, las que se maquillan mucho envejecen más rápido. Enamórate de una mujer que comprenda la ideología de Mafalda antes que los estereotipos de Barbie. Porque no basta con ser bonita: hay que saberlo ser.

Enamórate de una mujer a quien le guste comer. La vida es más divertida comiendo pizza que atún. Enamórate de una mujer a quien le guste la música. No importa que no sea la misma que te guste a ti, porque tú no sabes en cuántas canciones será capaz de encontrarte. Si ella canta contigo (o por ti, o para ti), ya ganaste. La música puede unirlos cuando se alejen, curarlos cuando se enfermen y salvarlos cuando se pierdan. Enamórate de una mujer que disfrute cocinar, aunque no le guste lavar platos -pero que tenga dinero como para comprar un lavaplatos-. Muy importante.

Enamórate de una mujer que esté más preocupada por los ceros en sus cuentas que en las tuyas. Enamórate de una mujer que te dé el espacio que te permita extrañarle, que te extrañe, que te lo deje saber, y que aún así no exija nada que tú no quieras dar. Enamórate de una mujer que te quiera porque la haces reír y no porque le compras cosas; las mujeres de verdad pueden pagarse sus gustos y necesidades. Observa sus ojos, y enamórate de una mujer que respire profundo para calmarse cuando te ve. Enamórate de una mujer que no pueda esconder nada, de las miradas que la delaten y que te digan lo que necesitas saber. Enamórate de ella porque le brillan los ojos cuando te ve. Eso significa que está enamorada de ti.

Enamórate de una mujer que hable bastante, para que tú no tengas que hacerlo. Ella será sincera y real; la parte fácil es tuya: asiente y sonríe como si tuvieras idea de lo que está hablando. Enamórate de una mujer que sepa escuchar y que te escuche con atención, porque anotará en su memoria cada cosa que sea relevante para ti. Una mujer de verdad puede leerte sin palabras, enámorate de la que te haga pensar y que pueda hacerte sentir culpable y genuinamente arrepentido de vez en cuando. Que tenga ese poder sobre ti es el mejor antídoto contra la soberbia y el orgullo. Enamórate de una mujer que no sepa planchar, para que no pierdan ni un solo momento juntos. Enamórate de una mujer que sepa escribir “mensajitos” de amor. Los “mensajitos” reviven la emoción, y algunos hasta... pueden hacer que fluya un repentino bombazo de sangre a tu... ...corazón.

Enamórate de una mujer a quien le guste bailar, y que disfrute hacerlo como si nadie la estuviese viendo. Recuerda que bailar es la expresión vertical de un deseo horizontal. Si ella quiere bailar contigo, te lo estará diciendo todo. Enamórate de una mujer que piense en otras cosas, que haga otras cosas y que incluso piense en otras personas diferentes a ti. Enamórate de una mujer con hobbies, con intereses, con pasiones, con una vida propia. Que no seas sólo tú, para que no te asfixie. Enamórate de una mujer que sepa que el amor tiene que ser libre. El amor obligatorio sólo le hace daño a los involucrados. El amor obligatorio simplemente no es amor.

Enamórate de una mujer que no pida nada. Las mujeres de verdad no necesitan hacerlo, porque saben lo que valen y no aceptan menos de lo que merecen, lo que te pone a ti en un nivel de altura: alégrate si crees que pretende demasiado, porque eso sólo significa que sabe que tú lo puedes dar. Una mujer independiente no tendrá razones para causarte molestias y si bien puede defenderse, lo único que pedirá es sentirse segura y protegida a tu lado. Así, te necesitará tanto como tú la necesitarás a ella. Recuerda que si ella es increíble, no será tan fácil. Si ella vale la pena no te rendirás, y si te rindes no eres digno de ella. Aprende a valorar sus pequeños grandes actos, porque en cada cosa que hace te estará entregando una parte de su alma. Enamórate aún más si no se acompleja por los juicios ajenos, porque se mantendrá siempre íntegra y leal a lo que ella es. Enamórate de una mujer que ya haya sido rota, porque aun cuando ella ya haya sabido repararse, será capaz de amarte con cada uno de sus pedacitos.

Enamórate de una mujer que nunca deje de aprender, y así ella sabrá sorprenderte en cada vez. Disfruta a una mujer con sus propios misterios. Te deleitarás desenvolviendo cada uno de ellos. Si haces lo que nunca has hecho, verás lo que nunca has visto. Sedúcela con tu inteligencia, desvístele el corazón, porque así la ropa se caerá sola. Una mujer de verdad es capaz de cambiar una llanta o usar un taladro, aún con manicure francés o vistiendo lencería fina bajo sus prendas. Prefiere a una mujer con momentos de locura y no a una muy cuerda, porque la locura es libertad... ¡y las cuerdas atan! Una mujer que sepa reírse de sus defectos, aún cuando siempre busque trabajar en ellos. Una mujer así es admirable, interesante, precisa, impredecible, con una gran historia y una portada atractiva, pero un contenido inolvidable. Enamórate de una mujer que ame y deje amar. Que sea y que deje ser.

Enamórate de mí, o de alguien como yo, para que no me duela tanto.


*Now playing: "Ojalá que sí" - Ale Zeguer