"...lo que pasa es que siempre tienes planes de caramelo...y no te salen..."
Sábado por la noche. Casa sola. Chelas en el refri. Tres buenas películas, de las cuales tú elegiste dos. Mujer semidesnuda en la cama.
Misma mujer que no te "la arma de pedo" porque prefieras irte de antro con tus amigos.
No sé en la mente de un hombre qué pueda ser mejor.
Pero sí sé cómo puede se puede disfrutar sola.
¡Sí, por supuesto! Tengo muchos pinches planes de caramelo, y lo que es una verdadera lástima no es eso, sino que te los vayas a perder.
sábado, 30 de julio de 2011
miércoles, 13 de julio de 2011
Collage mental a los 348 meses de vida
Otro año más se me va, y quiero cerrar este ciclo dedicándome por última vez como veintiochoañera ese poema que alguna vez le dediqué a alguien, ya que estas son las últimas horas de mi vida en que esas palabras apliquen para mí.
Por otra parte, quiero dejar bien marcado que tuve un sueño MUY cagado. Me movió muchísimas cosas, maldita sea la mente y los deseos, recuerdos, frustraciones, anhelos y demás mafufadas que justifican el psicoanálisis de lo que vi (o viví? jeje) mientras dormitaba. Sólo sé que en ese momento clavado entre la realidad y la ficción, fuí super feliz, siendo la persona que hoy no soy, o que quisiera ser, o haber sido, o que pude ser y no fui, o no me dejaron ser, o no tengo cómo ser ahora. Jeje, el caso es que tiene algo que ver con esta canción, con mis eternas ganas de sonreir tan intensamente que alguien note la chispa en mi mirada, con dos personas que forman parte importante de cierto capítulo en mi vida, con un lugar que marcó mi corazón y con unos tragos imaginarios de whiskey.
Por último, sólo me quedo pensando: qué estaba haciendo yo hoy justamente hace unos... 5 años? En dónde estaba?... O hace unos 4? Y peor aún, porqué porqué porqué carajos sigo pensando en ello?
Hoy soy sólo yo, y ya me voy a arreglar porque mis amigas me esperan para ir por unos vodkas al bar.
Porqué no?
Por otra parte, quiero dejar bien marcado que tuve un sueño MUY cagado. Me movió muchísimas cosas, maldita sea la mente y los deseos, recuerdos, frustraciones, anhelos y demás mafufadas que justifican el psicoanálisis de lo que vi (o viví? jeje) mientras dormitaba. Sólo sé que en ese momento clavado entre la realidad y la ficción, fuí super feliz, siendo la persona que hoy no soy, o que quisiera ser, o haber sido, o que pude ser y no fui, o no me dejaron ser, o no tengo cómo ser ahora. Jeje, el caso es que tiene algo que ver con esta canción, con mis eternas ganas de sonreir tan intensamente que alguien note la chispa en mi mirada, con dos personas que forman parte importante de cierto capítulo en mi vida, con un lugar que marcó mi corazón y con unos tragos imaginarios de whiskey.
Por último, sólo me quedo pensando: qué estaba haciendo yo hoy justamente hace unos... 5 años? En dónde estaba?... O hace unos 4? Y peor aún, porqué porqué porqué carajos sigo pensando en ello?
Hoy soy sólo yo, y ya me voy a arreglar porque mis amigas me esperan para ir por unos vodkas al bar.
Porqué no?
viernes, 1 de julio de 2011
Voto de silencio
"En el escenario hago el amor con 250,000 personas;
luego vuelvo a casa sola."
Janis Joplin
La mente es como un gran archivero en el que acumulas un historial bárbaro de canciones; y es sorprendente que, aún después de años sin escucharlas, más allá del género, letra y/o demás clasificaciones, de lo más profundo de ti surge repentinamente el playlist de tus emociones para ir armando el soundtrack de tu vida.
Catársis.
Así tal vez es como conectamos las palabras idóneas al alma. O tal vez sólo me pase a mí.
De repente y sin darte cuenta te encuentras cantando tal o cual frase de una canción o dos, o tres, corres a escucharlas y es cagadamente lo mismo que estás sintiendo, que estás viviendo, que estás pensando y quisieras decir pero no sabes cómo. Como si te lo estuvieran dictando. Como si una cámara escondida te vigilara y musicalizara tu experiencia. Como si tu cerebro las hubiera registrado para escupirlas en tu cara justo en el momento en que mejor se puede reir de ti, o quizá para ayudarte a superarlo. Está muy cabrón.
Por eso no llores, no. Mejor canta. Canta e imagina que nadie te está escuchando, más que tú. Muchas veces así es. Canta y grita, o canta en silencio. Con un sutil movimiento de labios. Cierra los ojos y piensa que no estás ahí. Une las imágenes de tu realidad con cada frase de la melodía. Tararea las palabras que puedan exprimir lo que llevas guardado; de lo contrario se marchitará dentro de ti y te pudrirás con ello. Explota. Libérate de ese peso, regálate un poco, poquito, de paz. Canta para ti, no para exponer una pantalla ante el mundo, no para escudar tus sentimientos, no. Canta para unir la razón al corazón y poder encontrarle la explicación al caos que llevas dentro. O al que te rodea. O para mandar a todos al carajo antes de que ellos te manden a ti.
Porque lo único que puedo comparar como la mejor opción, después de cantar, es guardar silencio hasta sentir que mis labios están pegados y se cosen para olvidarme hasta de cómo es mi propia voz.
luego vuelvo a casa sola."
Janis Joplin
La mente es como un gran archivero en el que acumulas un historial bárbaro de canciones; y es sorprendente que, aún después de años sin escucharlas, más allá del género, letra y/o demás clasificaciones, de lo más profundo de ti surge repentinamente el playlist de tus emociones para ir armando el soundtrack de tu vida.
Catársis.
Así tal vez es como conectamos las palabras idóneas al alma. O tal vez sólo me pase a mí.
De repente y sin darte cuenta te encuentras cantando tal o cual frase de una canción o dos, o tres, corres a escucharlas y es cagadamente lo mismo que estás sintiendo, que estás viviendo, que estás pensando y quisieras decir pero no sabes cómo. Como si te lo estuvieran dictando. Como si una cámara escondida te vigilara y musicalizara tu experiencia. Como si tu cerebro las hubiera registrado para escupirlas en tu cara justo en el momento en que mejor se puede reir de ti, o quizá para ayudarte a superarlo. Está muy cabrón.
Por eso no llores, no. Mejor canta. Canta e imagina que nadie te está escuchando, más que tú. Muchas veces así es. Canta y grita, o canta en silencio. Con un sutil movimiento de labios. Cierra los ojos y piensa que no estás ahí. Une las imágenes de tu realidad con cada frase de la melodía. Tararea las palabras que puedan exprimir lo que llevas guardado; de lo contrario se marchitará dentro de ti y te pudrirás con ello. Explota. Libérate de ese peso, regálate un poco, poquito, de paz. Canta para ti, no para exponer una pantalla ante el mundo, no para escudar tus sentimientos, no. Canta para unir la razón al corazón y poder encontrarle la explicación al caos que llevas dentro. O al que te rodea. O para mandar a todos al carajo antes de que ellos te manden a ti.
Porque lo único que puedo comparar como la mejor opción, después de cantar, es guardar silencio hasta sentir que mis labios están pegados y se cosen para olvidarme hasta de cómo es mi propia voz.
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