lunes, 11 de octubre de 2010

Ya no tengo palabras

Y es que uno se cansa, sí, se cansa mucho.
Por ahora me dedico a esperar que el tiempo haga lo suyo, si es que hay algo que pueda hacer por mí.
Una curita para el alma, sí, y ni siquiera un vaso con vodka.
Cuando tienes tanto por decir y no te salen las palabras porque ni siquiera existen. Y no quiero ni siquiera buscarlas, porque es en vano.
Y luego qué? Qué queda? Quién me devuelve el tiempo lleno de espacios vacíos, y baches y tropiezos, y sonrisas que a la larga salen caras?
Y si hay o no hay cariño es secundario, porque otra vez me topo con alguien para quien "la felicidad no existe", y me hace pensar que yo estoy mal, que estuve mal, que siempre he estado mal y que esto no tiene ni un indicio de mejora.
Y entonces, cuando te vuelves un minúsculo ser, un insignificante punto en medio de la nada, cuando todo luce sensato pero por dentro estás enloqueciendo, cuando ya todo es tan pesado que te cansa a un punto en el que ni lo puedes sentir, cuando es tan profunda la tristeza que las lágrimas no brotan, es entonces cuando verdaderamente crees que no hay puertas ni ventanas, cuando el sol es gris y la risa duele, cuando sabes que todo pasará pero de momento te vale madres porque de momento te está llevando el carajo, cuando crees que es igual, que todo es igual siempre, que todo da igual.

Cuando nudos de garganta intermitentes te recuerdan lo que permites, lo que no, lo que aprendiste contra lo que perdiste, cuando sabes que tienes razón pero que el estar en lo correcto es lo más horrible e inútilmente reconfortante, cuando quieres ser una estatua de sal y disolverte en el mar, es cuando sabes que todo tiene un fin, aunque ese fin esté acabando hasta contigo.

Y es que nunca fue suficiente: siempre más, más, más. Más trabajo, más dinero, más alcohol, más temprano, más tarde, más alcohol, más alcohol. ¿Y los menos? En la resta de menos respeto, menos admiración, menos alegrías, menos protección, menos menos menos menos, todo se reduce a nada entre tus propias manos y ante mis ojos.

De qué te sirve saber, si no sabes nada? De qué vale saber a dónde ir si no existe el camino? Soy mejor ahora? Estoy bien? Que me coma el perro, la neta ya todo eso también me vale madres.

No hay comentarios: