jueves, 1 de enero de 2009

Respuestas

"Y la verdad os hará libres."
Juan 8:32

Insisto en meterme en la boca del lobo. Pero ahora no quiero pensar más porque conforme más lo analizo, más engaños encuentro y más estúpida me siento, y más me culpo, y más me hago daño.

"...y todo lo q estas preguntando te lo respondere cuando te vea...", aseguraste muy convencido en ese último correo que me enviaste, pocos días antes de volvernos a ver. Ahora sé porqué después de cinco meses de acumular frases y dudas no pude decir nada. Ya veo que eran sólo preguntas sin respuesta, y entiendo que no quería volver a creer en tus aún mentirosas palabras. Incluso tus silencios mienten. Invariablemente, "platicar" para ti es sinónimo de inventar, ocultar, o ambos, y es que ni siquiera por unas cuantas horas podías ser totalmente sincero. Y qué idiota yo porque aun así llegué a sospechar que dadas las circunstancias esta vez podrías decir algo que fuera verdad.

Pero ya no pienso seguir justificándote ante mí misma. Ya no quiero inventarme una historia bonita cuando me pregunten por ti. Es más, ojalá nunca más nadie me pregunte por ti. Ojalá ni yo misma lo haga. No sé si quiero dejar de quererte pero ya quiero que me dejes de doler. Y no se puede querer a quien no se conoce. No te conozco y tal vez nunca te conocí porque ese que fuiste quizás nunca fue real, sino otra de tus mentiras fabricada con premeditación. Las mentiras me enfermaron y las verdades me acabaron. Tengo el corazón envenenado de miedo. No quiero seguir así, ya no. Y bien sé que tal vez no te quedes solo, pero lo que es cierto es que hoy te quedas sin mí.

Pobre de ti, no te has dado cuenta de que la libertad no es salir de cuatro paredes o de la sombra de las rejas. La libertad es poder ver de frente a los demás sin nada que esconder. Y si lo malo es que tu eres esclavo de tus palabras, lo peor es que mientes y mientes mal. O más bien ya me has hecho experta en dudar de ti y tener la razón. Nunca más te daré la oportunidad de que me veas la cara, fue mi culpa por querer confiar en ti (o más bien en creer que podrías aprender lecciones, madurar y cambiar; o en la oportunidad de que entenderías la importancia de ser honesto), pero date cuenta de una buena vez que omitir es traicionar y no me lo merezco. Si no lo has visto es porque he sido muy tonta para tu exagerado cinismo. O demasiado leal para tu escasa integridad. Y lo sabes, y abusas de ello, y estás mal.

A otras personas las he borrado de mi mundo por circunstancias muchísimo más simples que todo el daño que me has hecho y que me sigues haciendo. Y temo que si aun no cierro mi historia contigo es porque cuando lo haga será porque te odie demasiado y será inevitable. Y eso sí que no lo he sentido por nadie. No he querido conocer ese sentimiento y no sé si siquiera vales la pena para sentirlo por ti. Te he interesado un carajo y no sólo eso, sino que te esforzaste hasta el último momento en hacerme pensar lo contrario, aprovechándote de mi cariño hacia ti.

Que la vida no te lo cobre, y que Dios te perdone el enfermizo monstruo paranoico que has hecho de mí.

A veces es mejor arrancar el sentimiento desde la raíz. Si se corta definitivamente, sana. Si se deja indeciso, incierto, confuso o inconcluso las heridas no pueden curar, y duelen para siempre. Aún así todavía creo n los finales felices; encuentra el tuyo porque yo buscaré el mío. Y sí, estoy convencida de que nada de esto te haría reflexionar, personas como tú no tienen remedio, pero esto no lo hago por ti, es sólo que tengo la necesidad de escupirlo de mi alma para algún día perdonarme (no a ti, a mí), y empezando desde ya prefiero irme a dormir en este instante que seguir dedicándote un sólo segundo más de mí.

La realidad resulta más increíble que la ficción. Y las respuestas a veces vienen de donde menos las esperamos. No es necesario buscarlas, están ahí frente a nosotros deseando ser descubiertas. Dejaré que la naturaleza sea mi maestra, que el amor (el verdadero amor, a otros, a la vida, a mí misma!) sea mi guía, y que el destino me brinde la verdad.

Así es como te digo adiós. Con un marlboro blanco en el metro Zapata y una breve nota que no dice ni la mínima parte de lo que debía decir. Feliz año nuevo, como dices: "verás que este es el bueno".

1 comentario:

Anónimo dijo...

Wow
me gusto una parte donde dices
que "quieres que te deje de doler"...

hay mucho dentro de esa frase.

te quiero muchisimo, y piensa positivo!