Y entonces no podía acostumbrarme a rodearme de una familia. Era demasiado fabuloso... bueno, pudo serlo. Una verdadera familia dotada de anécdotas, de risas, de recuerdos, de cariño. Y digo "acostumbrarme" porque eso quería, de hecho eso soñaba: que esa familia podría haber sido mía, y que cuando Ramayana estuviera en mi panza escucharía esas pláticas dominicales mientras yo de seguro dormiría en la mecedora de su habitación.
Pero no, no pude acostumbrarme porque el nexo que me unió a ese mágico momento ya no estaba ahí.
Por supuesto hasta mucho tiempo después lo ví todo con tal claridad.
Ahí estaba la vegetariana intentando comer una rica carne, ocupando un lugar que ya no le correspondía, y sin que nadie lo supiera. Ahí estaba luciendo su tonto vestido nuevo color verde esmeralda, y a pesar de no ser ella la destinataria pensada, curiosamente fue Esmeralda a la única a quien le agrado esa estúpida prenda que apenas verla ahora me provoca vomitar: aún me grita sarcástica y despiadadamente "Cuál es la idea? que se te vea el tirante del brassiere?", y bueno, ahora ya tengo una respuesta que bien hubiera querido poder pronunciar en el momento en que no escuché mi voz por contener mi humillación. No, definitivamente no, la idea era verme bonita para alguien que no tenía porqué hablarme así, y por supuesto, no contemplé que adelgacé más de la cuenta para ese vestido que se había guardado nuevo, esperando un par de meses antes ver la luz de esos ojos que no quisieron verlo. En fin.
Su mamá preparó el platillo clásico del que terminé enamorada, y eso logró hacerme quedar satisfecha. Comiendo rodeada de gente que celebraba la fecha que mi corazón había albergado por semanas diciéndome ya pronto estaremos ahí. Comiendo sola. Sonriendo, escuchando. Queriendo pertenecer. Tan tonta.
La breve lluvia fue el pretexto ideal para pedirme que me quedara ahí mientras un Oxxo cercano surtía a los niños de algunos dulces y su compañía. Porque claro, a eso exactamente había ido yo, a no acompañarlo. A quedarme esperando, tal como había estado esperando por años. A desperdiciar cada segundo de tiempo valioso en silencios y soledad acompañada, o literalmente sin compañía.
Afortunadamente a Manolito le gustaban los cuentos, y pude refugiarme en la lectura. Me senté en el piso mientras el niño se acostaba en mis piernas para escuchar cómo Blanca Nieves mordía una manzana envenenada. Le acaricié el pelo utilizando provechosamente un poco de la ternura que había llevado en mi maleta, al menos él sí la aceptó. Más tarde, fui requerida en la sala, por suerte mi lugar de residencia fue un buen tema para iniciar una conversación. Claro, no con él.
Las horas pasaron y quise ser ser serie policiaca para tener un poco de su rating. Pero su perfecta nariz acaparaba mi atención, su perfecto perfil y el leve roce de su pantalón junto a mi pierna. Su silencio y mis pensamientos.
Lo recuerdo como si fuera ayer. Como si fuera hoy mismo.
Un año y un día después, los deseos de un bonito cumpleaños continuan arremolinándose en mi mente, aguardando como un vestido nuevo que eventualemente dejará de entallar sin haber sido estrenado, esperando haya tenido un buen día.
No un "feliz cumpleaños", pues me dejó claro que nunca podrá ser feliz, a pesar de tener todo lo que tiene y que tuvo.
Simplemente un día más ameno que el año anterior.
4 comentarios:
...¿como es que mostrarte en fotos te resulta tan complicado, pero desnudar tu mente de esta manera te viene tan natural?
no te creas, mis ideas son algo tímidas, supongo que es cuestión de saber leerlas...
y bueno, "lo esencial es invisible a los ojos", no?
así que, Sporch, gracias por leer...
Hey querida ranita, ese vestido es hermoso y nunca lo he visto, ese amigo es un patán y no sé de quien hablas; y lo que es peor aún, este pie ya está hinchado de tantas patadas que no le he dado, hehehe
Hey! Mil gracias por tus palabras mi querido Anti...
Afortunadamente soy una chica fuerte y me sé amarrar las agujetas sola, de forma que le evitaré a ese pie cualquier conato de violencia :D
No es patanería, es sólo que hay gente que me quiere, y hay gente que tal vez no tanto.
En lo que a mí respecta, yo a tí te quiero mucho :)
Publicar un comentario