"What's wrong with this picture?..."
B. Molko
La Princesa sólo piensa en una cosa: hoy hace un mes la vida fue perfecta.
Serena, revive los cuadros segundo a segundo, recapitulando todo lo que se hizo y lo que no se pudo hacer. Entonces, lo ve y lo recuerda sonriendo, sí, sonriendo y con su mirada tranquila, haciéndola pensar que todo estaba bien mientras ella se sentía tan llena de vida, con tanta paz y tanta poesía que no podía creer que fuera real, cuánto habían esperado ese momento.
Caminaron, la Princesa no, la Princesa levitaba, flotaba a su lado. Tal parecía que no era la única que estaba plena en esa noche, en verdad lo parecía. Sonreían hasta que las mejillas dolieron. El arpa sonó, se capturó la imagen y la imagen no miente: se puede ser -aunque sea- un poco feliz.
Ella era Alicia, y su país de las maravillas por fin le había llegado. Todas las canciones del mundo eran sólo de los dos. Estaba decidida a hacer de la vida un lugar menos mierda, porque en ese momento así era. Después de cenar, le confesó lo niña que era al reconocer la sobredosis de abrazos que le estaba regalando, y es que era inevitable. Lo escuchó reir. Con esa risa que la lleva al cielo, como quien sabe lo que viene a continuación.
Entonces la tomó de la mano y se la llevó. La quería, según la Princesa, la quería. Lo que en un día de enero fue el oasis, el paraíso, regresó a donde nunca debió irse. Le gustaba tener frío y refugiarse en sus brazos. Y no necesitaban nada más. Dormir si acaso, aunque ella no desperdició un sólo segundo en eso; no podía perderse nada del retrato que ante sus ojos se mostraba. Todas aquellas noches de soledad en una cama tan vacía sin él habían llegado a su fin. No había retorno, aún sigue sin haberlo. Los sonidos en su mente circulaban sin parar, mientras sus dedos se perdían entre los cabellos del guerrero, hasta bajar para recorrer su espalda mientras él dormía profundamente. Admirar su perfil a contraluz era algo sublime, algo hermoso. "Just a small town girl, livin in a lonely world...". Había valido la pena seguir creyendo.
La Princesa aún no sabe qué pasó.
Sólo sabe que hoy su nombre es coincidencia en la portada de alguna revista.
Sólo sabe que hace un mes en verdad fue plenamente feliz.
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