LUCIFER: Dinos, ¿por qué deberíamos dejarte marchar? Con yelmo o sin él no tienes poder aquí... ¿Qué poder tienen los sueños en el Infierno?
SANDMAN: ¿Dices que no tengo poder? Quizá sea cierto... Pero, ¿dices que los sueños no tienen poder aquí? Dime Lucifer, Estrella de la Mañana, preguntaos todos vosotros: ¿qué poder tendría el Infierno si los aquí encarcelados no pudieran soñar con el Cielo?
Una de las primeras entregas de la serie Sandman, la influyente historieta creada por Nell Gaiman, lleva por título "A hope in Hell". En ella vemos al protagonista (al que le gusta que le llamen el Señor de los Sueños) descender al infierno en busca de su corona que ha sido robada por un demonio llamado Chronozon.
Para recuperar el preciado tesoro, ambos personajes se enfrentan en una batalla verbal similar a las que llevan a cabo los MCs de hip hop. Se establece un original duelo, "la Realidad", como cancha para efectuar el encuentro. El demonio se transforma en lobo, en mosca, en serpiente, en bacteria de ántrax. El Señor de los Sueños continua de pie al convertirse en cazador, araña, buey e incluso muta en un planeta que "flota en el espacio y nutre de vida".
Tratando de vencer, Chronozon se transfroma en una súper nova que estalla, capaz de extinguir mundos. El Señor de los Sueños responde: "Yo soy el Universo, abarco todas las cosas, abrazo todas las formas de vida". Las huestes infernales que contemplaban la batalla esperaban un contraataque letal por parte de su contendiente, quien ofreció este revés: "Yo soy la antivida. La bestia del juicio final. Yo soy la obscuridad con que termina todo, el final de Universos, dioses, mundos... todo".
Seguro de que no habría salida para su contrincante, el demonio pregunta: "Qué serías entonces, Señor de los Sueños?". El que ha bajado al infierno en búsqueda de su tesoro se acerca al micrófono y con su voz de otra dimensión, que sólo puede repesentarse mediante globos color negro en toda la serie, dice:
"Yo soy la esperanza".
El demonio tuvo que devolverle sus pertenencias.
No puedes contra la esperanza.
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