sábado, 22 de julio de 2006

De vuelta a la realidad

"Porque esto es muy parecido a estar
saliendo de un manicomio para entrar a un panteón".
J. Sabines

El hoy es una realidad alterna.
La Princesa está sin estar. Es un fantasma. Se hace presente en situaciones, nada más. Juega con el tiempo y lo maneja a su antojo. Lo detiene, lo adelanta, lo congela, lo repite, se pierde en él. Agoniza en él. Le regala esporádicas gotas de sal.
Y quienes no tenían idea, en realidad empezaban a tenerla. Pero qué pueden saber los demás acerca de ella? Nada, no saben nada. No saben que es capaz de hacer cosas que nunca antes pensó que podría hacer, como enfermarse del estómago hasta vomitar durante tres días seguidos. La Princesa también se está aprendiendo el guión de esa película en blanco y negro donde Mickey Rourke sale de motoquero, viéndola por décimoquinta ocasión después de tenerla durante años y haberla visto sólo una o dos veces. Como si con eso expiara sus culpas. Pero es capaz también de consumir toda la luz del Universo, para apagarla y extinguirse juntas. También ha logrado regalarle su mejor sonrisa al infierno, ahora empieza a creer que no se puede ser feliz porque lo está viviendo, e incinera lentamente su alegría. Y desde su regreso se ha vuelto una habitante del silencio: ha sido incapaz de escuchar música, la que sea. Eso también es nuevo. Así como no salir, no beber y plantar una lágrima negra en la mejilla.

Qué más se hace ahora? Nuevo empleo. Cambio de número. Corte de cabello.
Tal vez te gustaría verlo: la coronación de la Princesa cuyo reino es infinito.
La Princesa de la nada.

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