lunes, 8 de mayo de 2006

Helado de limón

Hace algunos días te platicaba que había estado comiendo toneladas de helado de chocolate. También te dije que lo hacía aunque ese no era mi favorito.
-¿Cuál es tu favorito?- me preguntaste
Inmediatamente y sin dudarlo, te respondí:
-Limón
-¿Limón? pero si ese no es un helado, es nieve...
Mmm. A mí me dio lo mismo. Sin embargo, y aunque ya han pasado semanas de eso, sigo pensando en mi respuesta y no estoy muy conforme con ella. Tal vez fue demasiado automatizada, años y años de consumir helado -ok, nieve- de limón me avalan. ¡Se me hace tan fresca! Además, no soy mucho de sabores dulces, y lo acidito del limón me gusta. Pero pensándolo bien, en esos años y años de consumir dicho sabor me he topado con algunos más dulces que otros, todos de limón, pero con más o menos azúcar. Esa variante le resta puntos en mi top ten. Por otra parte, el análisis gramatical también hace que quede desbancado como ganador al premio de mi helado favorito: no es helado, ciertamente es nieve...
Entonces me puse a pensar, ¿y cuál es mi helado favorito? Quizás me es complicado saber con exactitud porque, como con la música, cada sabor despierta una sensación diferente, así que dependerá de la ocasión. ¿Favorito como para qué? Por ejemplo, cuando estoy deprimida, como chocolates frenéticamente. No lo he intentado con la versión en helado, pero tal vez surta efecto. Cuando tengo calor, ya quedamos que mi favorito es el de limón -¡otra vez! que no es helado, ¡sino nieve!-. Existe un sabor en Häagen-Dazs® que verdaderamente me fascina: chocolate blanco con almendras; pero además de que es difícil de encontrar, nombrarlo como mi favorito sería algo medio snob.

Pero teniendo una amplia gama de posibilidades, ¿cómo discriminar a algún sabor en particular? Vainilla, mocha, cereza, coco (¿lo han probado con kalhúa? si no lo han hecho no saben nada), uva, chocochips, nuez, napolitano (que se me hace un sabor muy inteligente por su eclecticismo), capuccino, baileys®, raspberry, blueberry... Sería más fácil decir cuál no es mi favorito, como el de pistache, el de cajeta o el de menta, o decir que me gusta mi faceta experimental al proponerle a mi paladar explorar nuevas explosiones de colores y aromas varios, como el helado de pétalos de rosa (que me lleva al mercado de Oaxaca), el de tequila o el "beso de ángel" (que me llevan al Tepoznieves de la avenida Nader), o la más reciente adquisición al catálogo: el de elote (que no sé si me lleva a Mérida o más bien a Veracruz).

El caso es que entre la variedad de sabores y la confusión entre si son nieves o helados, dejo la opción abierta para todo. Sin limitarme a un sólo sabor, decidida a sorprenderme.

En fin, veo que sólo podría concluir diciendo que si me preguntaras nuevamente: cuál es tu helado favorito?, no respondería que no lo sé, esa es una respuesta muy boba e indecisa, por el contrario, simplemente te diría que me estoy dando la oportunidad de descubrir todos los sabores que existen, y que lo que sí tengo muy claro al respecto, es que para las princesas no hay sabor mejor que el de fresa para después de hacer el amor.

1 comentario:

D dijo...

Al fin!! Lo tengo!!
La mejor nieve que he probado jamás en mi vida, es la nieve de cacahuate.
Y el sabor realmente fue lo de menos.