sábado, 4 de septiembre de 2004

Accidente

Van ya 9 meses de recorrido por las veredas de la inmovilidad. Doscientos setenta y tantos días de padecer un calvario. Eternas horas de ortopedistas y neurólogos, inmensidad de minutos respirando lesiones ocupatorias, casi un año de sentir tan sólo la mitad de mi organismo, de terminologías hasta ahora desconocidas en mi mundo: de punciones medulares, mielografías, luxación discal, herniación lumbar, resonancias, tumores. Traumatismo espinal. Férulas y metales en cuerpo. Narcóticos, antiepilépticos, antidepresivos, antiespasmódicos y esteroides. Carbamazepina. Amitriptilina. Dexametasona. Metilprednisolona.
Lo que queda bien de mi columna lanza gritos sordos de sufrimiento.
Y ahora esa urgencia de viajar hasta las fisioterapias me lleva a no nada más no encontrar la cura a mi mal, sino a reencontrarme con todo el dolor… infinito y sepulcral.
Accidente inicia con "a".
"A" de amor.
"A" de ausencia.
"A" de ay.

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